Ansiedad

Vida y muerte como experiencia.

Este artículo está dedicado a vivir la vida con plenitud, incluyendo la muerte que se da a cada segundo vital, si lo miramos como una experiencia a vivir.

La invitación es a permitirte sentir lo que sea que sientas conforme lees las siguientes frases.

Prepárate a sentir la experiencia de la vida y la muerte:

Los terapeutas creemos que nuestro conocimiento nos permite ayudar a otros. Y es cierto, podemos usar el conocimiento como una herramienta. Pero ese conocimiento no debe interponerse entre tú y el otro.

 

CÉNTRATE EN LA EXPERIENCIA:

A todos nos gusta aparentar que nos va bien. Que somos guapos, inteligentes. No queremos que se vean nuestros defectos. Mis partes más indeseables se convierten en un lugar de encuentro con el otro. Me permiten relacionarme con el otro desde la compasión y no desde el miedo o las necesidades.

Es mucho más importante conectar con el otro. Uno debe saltar por encima de la caja de herramientas. Eso te permite crear un puente de empatía con la otra persona. Debes aceptarte a ti mismo tal y como eres. Con tus virtudes y tus defectos. Mi trabajo, previo a ayudar a otros, es aprender a elegirme tal y como estoy, taras incluidas.

En cualquier intercambio de experiencias importa, más que aconsejar al otro, dar todo de ti. Dar todo de ti no significa ser perfecto sino de no dejar ninguna parte tuya que se quede fuera. Entregarte a la experiencia que estás viviendo completamente y no permitir que la mente interfiera con lo vivido.

Muestra tu parte más vulnerable:

Nos cuesta mucho ofrecer nuestra cara más desagradable, fea, tonta. En algún momento de toda relación de amor, intensa y real. Tarde o temprano nos veremos en la tesitura de mostrar (o no) nuestra parte más vulnerable. No dejar nada fuera implica aceptarme, incluidos mis defectos. Ese es el verdadero camino para tener relaciones íntimas, conectadas con otros.

Abrirme a vivir un momento difícil implica hacer frente a mis miedos, mis necesidades. Soltar expectativas sobre cómo deben ser o no las cosas.

Si me resisto al miedo a perderme, es cuando me pierdo. Si acepto que estoy muerto de miedo a perderme se abre la oportunidad de aceptarme tal y como soy: es decir, conectar conmigo de forma íntima.

Aceptar la realidad siempre es más amable que resistirse a ella.

Entregarse a la experiencia de vida es una llamada a la transformación, te puede llevar directamente al umbral y tú decides si entras o no. La conquista eres tú mismo, en tu verdadera intimidad, sin máscaras, sin historias o expectativas sobre qué ser o cómo hacer.

Lo que yo siento es mi asunto y soy responsable de hacerme cargo de ello. Soltar o dejar ir sólo depende de mí. ¿Dónde quieres enfocar tu atención? en las posibles amenazas o en las posibles oportunidades.