Los 5 rasgos de personalidad.

Hoy nos vamos a ocupar de 5 rasgos de personalidad o big five (los 5 grandes según Goldberg) Temperamento, carácter y personalidad tienen sus diferencias.

El temperamento es una disposición innata. La cual nos impulsa a reaccionar de forma particular a los estímulos ambientales. La herencia genética influye mucho. Carácter es el conjunto de hábitos de comportamiento que se adquieren durante la vida. El cual es aprendido y depende de la cultura.

La personalidad es el temperamento más el carácter. Es la organización de las conductas que determina los patrones de comportamiento de un individuo. Hay pautas de comportamiento que emanan de factores sociales y culturales. Es tanto aprendido como innato. Ya que también influye la herencia genética. Una vez que un rasgo se expresa es difícil saber si es genético o adquirido ya que las dos han influido en su expresión.

medio cuerpo de chica con la cabeza llena de mariposas
Somos parte aprendida y parte innata.

Los 5 rasgos de personalidad son:

Ante la misma circunstancia dos personas actuarán de forma diferente debido a sus diferencias de personalidad. Tanto los pensamientos, emociones y acciones vienen influidos por los patrones de comportamiento. Los vemos:

  • Apertura al cambio

Es una persona original e imaginativa, curiosa e interesada por ideas nuevas y valores no convencionales. Los que tienen poca puntuación en apertura al cambio tienen intereses más convencionales, prefieren lo sencillo antes que lo complejo.

  • Conciencia

Se basa en el auto-control o voluntad de éxito. Es una persona que planifica, organiza y ejecuta tareas. Es persistente, cuidadoso, puntual, determinado y confiable. Personas que puntúan alto en conciencia buscan el éxito, huyen de los problemas y son vistos como inteligentes por otros aunque también se les ve como obsesionados y perfeccionistas.

  • Extraversión

Se caracteriza por la sociabilidad, busca la compañía de otros, centrado en actuar en el mundo externo, evita la soledad. Expresa emociones positivas (alegría, excitación…). Son asertivos, habladores, les gusta llamar la atención.

Los que puntúan bajo en extraversión son reservados, tranquilos, independientes de otros, piensan antes de actuar, buscan la soledad y disfrutan de grupos sociales reducidos.

  • Amabilidad

    Los que puntúan alto en amabilidad son altruistas, confiados y complacientes. Se inclinan por colaborar antes que competir y busca relaciones interpersonales amistosas. Son personas sensibles a los demás y conciliadoras.

  • Inestabilidad emocional

    La persona con puntuaciones altas es inestable, ansioso, preocupado, suele interpretar de forma negativa, con baja tolerancia a la frustración. Se les ve vulnerables e impulsivos si puntúan alto en inestabilidad emocional.

Estos 5 grandes factores se ha comprobado que son suficientes para explicar muchos tipos de personalidad. A mayor puntuación en un rasgo mayor adaptación al entorno.

No debemos olvidar que la personalidad es algo más aparatoso y extenso. Requiere adaptarse a múltiples situaciones cambiantes de la vida y que lo ideal es tener flexibilidad en la expresión de ciertos rasgos según lo que el ambiente requiera en cada situación específica.

Vivir en soledad el confinamiento.

A varios millones de personas en España les ha tocado vivir este confinamiento en soledad, no siempre elegida y deseada. El hecho de pasar tanto tiempo solos en casa, sin poder relacionarnos como veníamos haciendo fuera de casa nos obliga a reinventar nuevas fórmulas de adaptación a esta situación.

Hay que destacar que vivir solo no siempre implica sentirse solo ya que con los medios de comunicación actuales es fácil estar conectados. De forma que podemos, si queremos, estar conectados todo el día y disfrutar de conversaciones placenteras con los seres queridos, amistades y conocidos.

El reto que tienen los solitarios, independientemente de la situación actual de reclusión, es llevarse bien consigo mismos. Es decir, conseguir ser esa persona con la que les gusta convivir.

Cómo vivir en soledad el confinamiento:

Retomar viejas amistades olvidadas o conversaciones pendientes para acercar posturas puede cargar pilas y quitar piedras de la mochila psicológica.

  • Autoconocimiento para vivir solo:

Atreverse a entrar a conocer los propios miedos y necesidades desde su verdad. Sin máscaras ni convencimientos que se caen a la vuelta de la esquina.

Vivir en soledad el confinamiento requiere valentía de querer enfrentar esas sensaciones. Lo importante es conocer los límites propios, aceptarlos y ajustar la conducta a las necesidades reales. Ser capaz de sentirse uno vulnerable desde su fortaleza.

También habrá algunos temas de conversación que deberemos vetar para mantener nuestra salud psíquica indemne. La cuestión es centrarnos en seguir una rutina de actividades dirigidas al cuidado propio.

  • Cuidarse es en soledad:

Se refiere tanto a la alimentación, el ejercicio físico, las horas de sueño y calidad de este, Requiere un compromiso con uno mismo para cuidarse. independientemente de las circunstancias externas.  Se trata de ser capaz de priorizar sobre el cuidado propio.

Un buen descanso y la actividad física ayudan a mantener la mente más calmada. También aumenta el locus de control interno, centrarnos en lo que depende de uno y responsabilizarnos de nuestra salud mental. Es algo que solo puede hacer uno mismo.

  • Trabajar la aceptación, no la resignación.

Encontramos en una situación de soledad no es ni bueno ni malo. Dependerá de lo que hagamos cada uno con ello. De esta forma, si se te hace cuesta arriba, que a ratos se hará. Sólo hay que recordar que el reto es aceptar la situación tal cual es, sin maquillar, sin sueños de un futuro diferente o recuerdos de un pasado mejor.

No tener la necesidad de cambiar nada hará posible conocer a ese otro “Yo” interior. El cual siempre me acompaña y me susurra hacia dónde dirigir los pasos. Ese sabio paciente y tolerante que me permite ser Yo.

También es cierto que tarde o temprano, a lo largo del día, te encontrarás contigo mismo sin otra cosa que tu propia compañía.

  • Soy responsable de mi salud:

Tanto física como mental. Es decir, hacerse uno consciente de ello cada día nos pone en una situación de actividad, de movimiento hacia adelante, de compromiso con uno mismo. Eso nos sirve para tolerar los tiempos inciertos en los que nos toca vivir en este momento.

El entrenamiento en usar los recursos internos para sobrellevar cualquier adversidad y mostrar resiliencia es un proceso constante. El cual requiere tiempo y constancia.

  • Pide ayuda:

No dudes en pedir ayuda si te sientes perdido o angustiado, si te ha tocado vivir alguna situación para la que nadie está preparado.

Hemos respondido como sociedad de forma solidaria y es momento de compartir y apoyarnos. De forma que el que pide ayuda lo hace desde su parte fuerte, que quiere ayudar a su parte debilitada.

Vivir en soledad el confinamiento hace necesario elegir con quién hablamos y con quién no. Qué información filtramos y cantidad de ella.

Desde Psicología Yeste aprovechamos para ayudar a los afectados de covid-19 de forma gratuita. Y agradecemos todos los esfuerzos de una sociedad unida ante la adversidad.