dibujo de chica sentada con una maraña mental

¿Qué es la preocupación?

La preocupación es dar vueltas a ciertos pensamientos negativos. Que rechazo como una forma de conseguir cierta seguridad. Consiguiendo aumentar la ansiedad o miedo asociado a estos pensamientos.

la preocupación te saca del momento presente

Tres elementos intervienen en la preocupación:

Los pensamientos, emociones y la conducta y estos tres están íntimamente relacionados. De esta forma, enfocar nuestra atención en aspectos positivos o negativos afecta a cómo nos sentimos y hace más probable que se den ciertas conductas.

Lo que solemos hacer es dar vueltas a aquellos asuntos que no queremos que sucedan como están sucediendo. Es una forma de buscar soluciones, tener la sensación de control o estar en la razón. Lo que estamos haciendo realmente es evitar sentirnos de cierta forma. Intentando que el exterior sea diferente de como es. Sólo por aferrarnos a la falsa sensación de control.

Digo “falsa” porque solo dura unos momentos, mientras le doy vueltas. En cuanto dejo de preocuparme vuelve la realidad a hacerse presente y vuelvo a sentirme mal, además siento todo lo que he perdido por estar masticando pensamientos.

La mente no distingue entre la verdad y la ficción. Está a nuestro servicio y nos ofrece soluciones sobre el foco de atención que nosotros le marcamos. Sólo propone pensamientos como si fueran problemas que solucionar. Poner el foco de atención en un lugar concreto sólo depende de mí.  Prestar atención a ciertos pensamientos sólo hace que se haga más probable que mi mente, que está a mi servicio, me dé más de eso que miro. No conoce el “No” no sabe si es de acercamiento o de repulsión.

¿Y si el reto fuera aprender a vivir con nuestros pensamientos negativos? Aceptarlos como lo que son, parte nuestra. En vez de buscar explicaciones, soluciones a cosas que no son problemas sino algo a lo que ser honesto. Y si se trata de aprender que somos algo más que nuestros pensamientos. Podríamos dejar de preocuparnos. No permitiríamos que ciertas sensaciones se interpusieran entre nosotros y nuestra vida.

Manos formando un corazón el fondo es un atardecer en el mar.
La preocupación tapa lo que te importa

Un ejemplo de situación de preocupación es el siguiente: si mi hijo preadolescente usa el cuchillo en la cocina, estaré más pendiente a “se va a cortar” que a otros aspectos. Debido al miedo a que se produzca un accidente. Puedo tener pensamientos del tipo: Si consigo no identificarme con ese pensamiento y verlo como lo que es (un recuerdo de lo importante que es mi hijo para mí). Podré recordar que el uso del cuchillo está en la línea de generar independencia y autonomía en él, lo que realmente me importa.

De esta forma, al abrir el foco de visión, la preocupación viaja desde el miedo hasta lo importante, los cuales incluyen los pensamientos, las emociones y lo que me importa, se hace más probable que mi conducta sea más permisiva y me pueda concentrar en mi propio trabajo en la cocina, sin obstaculizar el proceso de autonomía de mi hijo. Este es un ejemplo de mi libertad de elegir si mi comportamiento está regido por mis miedos o por mis valores. Evidentemente, no me refiero a que me guste la idea de que se pueda cortar con un cuchillo, pero ese dolor lo pongo al servicio de algo más importante para mí, fomentar independencia.

Y si la preocupación no es más que mi rechazo a tener ciertos pensamientos que solo me están reflejando que hay algo detrás, otro pensamiento más inclusivo que contiene aquel que no quiero aceptar.

Y si el camino a dejar la preocupación está delante de mí, puedo elegir abrirme a sentir esa ansiedad o miedo que se siente al tener (sin creerme) el pensamiento, como un descubridor, con esa curiosidad de un niño que va a investigar qué hay detrás de la superficie, en busca de un tesoro escondido muy valioso que sólo puede encontrar en su interior.

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