dibujo de niña soltando un globo rojo

El poder de la rendición.

El poder de la rendición nos impulsa a cambiar creencias que limitan nuestra percepción de la realidad, de nosotros mismos y del mundo. Rendiese es aceptar que la responsabilidad es totalmente mía, en la parte que me corresponde.

piedras una sobre otra en una playa. Con frase. Enfocar la atención
Dejar ser” lo que es” no requiere ningún esfuerzo.

La rendición o aceptación requiere:

Puedo soltar lo que no depende de mí, esos pensamientos no me resultan útiles para salir de la prisión mental.

Foco:

El foco de atención está en la soledad íntima y la búsqueda del silencio, ya que sólo desde mi interior hallaré respuestas diferentes a problemas de siempre. Se trata de no mirar mis carencias, que es lo que más acostumbrados estamos, la mente nos lleva siempre a momentos del pasado o del futuro. No conoce nada del presente, ya que este momento presente es único, irrepetible y desconocido en sí mismo. La rendición llega si me centro en mi abundancia en este momento presente se harán visibles mis cualidades. Poner foco requiere entrenamiento.

Amar:

Se refiere a aceptar lo que es, es justo lo contrario a la resistencia. Sólo sufrimos en aquello que nos resistimos, más en concreto en el miedo al cambio. La rendición es no resistirme al miedo. El miedo a hacer algo diferente ante lo que es en este momento. Implica aceptar algo a lo que solemos resistirnos como es la aceptación de la impermanencia. Reconocer que no controlamos la vida, que este momento presente es nuevo, único e irrepetible y por lo tanto impredecible. Siempre que extraigamos las ideas mentales obsoletas, inflexibles y limitantes que nos animan a repetir patrones a pesar de su inutilidad. Amar implica aceptar, fluir con lo que es. Es el primer paso de quererme.

Dejar ir:

Se trata de soltar las ideas. La rendición sirve sobre todo si te sientes mal. En vez de resistirte o contarte historias, lo que se hace es soltar la historia y adentrarse en la emoción con curiosidad de un niño que se acerca a descubrir qué hay de valioso en esa sensación. Buscando el tesoro escondido detrás de la emoción que hasta ahora la he catalogado de “negativa”. No tener miedo a sentir es comprender que somos seres emocionales y como tales nos toca experimentar todas las emociones en todas las situaciones. Solo se repetirán las emociones bloqueadas y no experimentadas hasta que me atreva a vivir la emoción como viene en este momento y con estas circunstancias y debe hacerse desde el cuerpo, no como algo que entiendo mental.

Dar un nuevo valor:

No existe la realidad sino nuestra percepción de la misma, mi experiencia de lo que pasa, cómo interpreto eso desde mi experiencia. Reencuadrar, liberarnos del drama, lo negativo, el victimismo, de mi propia definición. Somos creadores de nuestra experiencia. Aunque no te guste lo que te toca vivir, eres responsable de cómo reaccionas, desde tu poder o desde el victimismo. Si consigues ver más allá de la emoción difícil verás una información a la que antes no podías acceder que habla de ti y de cómo interpretar eso que te pasa de forma más amable, más relajada, sin necesidad de cambiar nada ya que se adquiere una visión diferente de lo mismo. Soy yo el que cambia la interpretación de mi realidad y por ende la experiencia es diferente.

dibujo esquemático de persona pensando cómo enfocar una idea.
Un enfoque nuevo requiere creatividad.

Te propongo la práctica de la autoobservación, aprender a fluir con la vida. Preguntarte “quién soy yo” una y otra vez y bajas a tu cuerpo a sentir cómo se siente cuando me lo pregunto. Todas nuestras historias pierden poder, eliminamos ruido, la mente se calma solo yendo al Yo.

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