Para qué sirven los pensamientos.

Se puede aprender a dar un uso diferente a los pensamientos. Conocer para qué sirven en lugar de defenderlos como una verdad absoluta.

Nos podemos preguntar qué sensaciones llevan aparejadas, qué imágenes se asocian a ellos y si este pensamiento me resulta útil para realizar una actividad concreta, si es un buen aliado o no.

Si no escucharías a un amigo pesimista opinando sobre tu proyecto no tienes por qué hacerlo con un pensamiento. Si te estresa un pensamiento falta coherencia. Te está informando sobre si te resulta o no útil en ese momento. Es tan sencillo como notar cómo afecta ese pensamiento en mi cuerpo.

Conociendo tu mente te resulta más fácil dejar de creer mensajes negativos sobre ti, los demás o el mundo. Así puedes permitirle que siga ofreciendo ideas. Algunas sí te sirven en tu camino del éxito, igual que puedes cuestionar otras que no te sirven. Los pensamientos sólo son frases que me propone mi mente por si me resultan útiles. Depende de mí usarlos o no. Soy 100% responsable de lo que hago con ellos. Creer es crear. Mis pensamientos pueden ser mis aliados para crear una vida plena. Sólo depende de mí.

La mente interpreta que un pensamiento te resulta útil si le has prestado atención. Verifica que lo hayas observado. Si retiras la atención de ese pensamiento deja de ser usado. Baja también la probabilidad de que me muestre ese pensamiento en el futuro. Ya que sabe que no me ha resultado útil.

Cuidado con atender a mis miedos y necesidades. Las carencias en vez de los talentos. Ya que aumentará la probabilidad de que me los ofrezca en el futuro. Se crean patrones de pensamiento para economizar. Es decir, los negativos suelen ir en grupo igual que los positivos. La mente quiere estar disponible para mí. Por si hay otras propuestas de trabajo estar disponible.

Si dejamos de repetir patrones la realidad cambia. Al construir una realidad coherente con lo que haces delante de ciertos pensamientos. A la mente no le importa la verdad sino la coherencia. Nosotros somos totalmente responsables de vivir cada momento presente con sus circunstancias particulares. Cada momento es una oportunidad para experimentar mi mejor versión en este instante.

Eso que piensas, cómo te hace sentir y lo que haces con ello debe estar en coherencia con lo que quieres. Asegúrate de seguir un plan de acción que te lleve vivir una vida plena con total responsabilidad por tu parte.

Haz el favor de ser feliz, con todo o con nada, acompañado o solo, pero sé feliz.

dibujo en triángulo con emoción, pensamiento acción

Pensamiento, emoción y conducta.

A través del pensamiento, emoción y acción es como nos relacionamos con el mundo. La conducta viene determinada por mi forma de interpretar la situación. La cual se verá influida por éstos tres componentes.

Los tres aspectos están intrínsecamente relacionados y se influyen mutuamente. Independientemente de cuál sea el desencadenante. Ya que debemos contar con cierta actividad automática. No toda actividad aprendida es consciente.

dibujo de cabeza con cerebro iluminado
Actúa como piensas o pensarás como actúas.
  • El pensamiento es la parte racional de la conducta humana.

Nuestro cerebro piensa con la misma naturalidad con la que nuestro corazón bombea sangre y nuestros pulmones mueven el aire. La mente está hecha para pensar.

No somos nuestros pensamientos, sino el pensador de los mismos. Creerse un pensamiento como si fuera real, es engañoso. Si el pensamiento es negativo, creérmelo será doloroso.

Lo que piensas sólo es una propuesta de tu cerebro, el cual está a tu servicio. El responsable de creer o no cosas sobre tí mismo eres tú. El responsable de cuestionar ciertos pensamientos eres tú. El responsable de indagar otras alternativas eres tú. El cerebro, como fiel escudero a tu servicio sólo te dará más de aquello en lo que pones tu atención.

chica con jaula en el corazón y una llave
Ábrete a tus sentimientos y podrás leer los de los demás.
  • El sentimiento es la parte emocional de la actividad humana.

El 85% del tiempo sentimos lo que pensamos. Lo que siento ahora es el resultado de mis asociaciones mentales y lo que hago con esas creencias. Las emociones me dan información, sobre si me resulta útil lo que estoy haciendo con mis pensamientos o no. 

Si analizo qué hay detrás de los sentimientos que crean malestar encontraré miedo en vez de confianza. Los dos utilizan las mismas redes neuronales, como una moneda tiene la cara “b” y la “a” El miedo y el amor discurren por el mismo camino neuronal, depende de mí vivir desde la evitación (miedo) o desde la aproximación (valores).

dibujo con dos caminos a elegir
Da igual qué camino eliges. Importa más ser coherente.
  • La conducta es la expresión física de lo que siento y pienso.

Podemos diferenciar dos clases de patrones de conducta:

Conductas de evitación:

Cuando me centro en no sentir ciertas sensaciones difíciles o no tener pensamientos negativos sobre mí mismo. ejemplos: ver la tv hasta tarde para no coincidir en la cama con mi pareja; hablar mucho para no sentir el vacío del silencio; trabajar más horas para adormecer la sensación de soledad…

Conductas de aproximación:

Si mi atención está en conseguir algo que me interesa. Ejemplos: tratar cariñosamente a mi pareja a pesar de que le noto distante. Sentir que no me tiene en cuenta para algo y respetar sus tiempos. Me comporto según una decisión personal sin que me influya la respuesta de la otra persona.

Pensar un pensamiento es una conducta. Se diferencia de notar un pensamiento, en ese caso sólo tendrá el rango de pensamiento y la conducta sería “notar”. Cambiar la forma de interpretar algo es una conducta.

Si interpreto en base al miedo mis conductas serán defensivas o de ataque. Los sentimientos asociados de lucha o huida. Y me comportaré como si estuviera en una trinchera. Con el consiguiente desgaste físico y emocional de vivir en “guerra emocional”.

Los cambios de percepción tienen una gran influencia ya que nos relacionamos con nosotros mismos, los demás, o el mundo según lo que creo que es.

La propuesta es hacer coherente la conducta, con la forma de funcionar de nuestro organismo, desde los valores. El cambio no está tanto en modificar las situaciones externas en tu vida. Esos cambios, en la mayoría de los casos, dependen de otro.  Sí puedo interpretarlas de forma diferente enfocándome en lo que me importa más que en evitar miedos.

Cómo funciona la mente.

A todos nos interesa adaptarnos en la vida, conocer cómo funciona la mente nos puede ayudar.

¿Para qué está hecha la mente? Está hecho para ayudar a organizar, planificar y evaluar cualquier proyecto vital.

Es el ordenador mental que facilita el trabajo. Lo que mejor se le da es economizar. Etiqueta o nombra algo nuevo, como si fuera algo ya conocido, así ahorra recursos mentales en la organización e interpretación de los eventos. Otra forma de economizar es clasificar o juzgar.

La mente está a nuestro servicio.

Tres funciones de la mente:

Conocer cómo funciona la mente nos puede ayudar a utilizar nuestro tiempo de forma más eficaz y sin esfuerzo.

Base genética:

Hay tres estructuras que deben funcionar para que nuestro ordenador cerebral nos facilite las tareas. Los ganglios basales, la amígdala y el hipocampo.

Por eso nuestros recuerdos llevan emociones asociadas. Para formar recuerdos se implican diferentes estructuras fisicoquímicas y múltiples conexiones de diferentes partes del cerebro.

Experiencias pasadas:

La interpretación de la realidad presente se basa en imágenes del pasado que vienen a recordarme cómo lo gestioné, para ahorrar energía mental. Por eso es fácil entrar en la preocupación. Si fue útil para hacerme feliz, o no es irrelevante.

La mente sólo piensa en mi supervivencia. Imagínate si incorporas en la ecuación algún miedo o necesidad. La mente no distingue entre positivo o negativo, sólo pone el foco donde yo le ordene. Mi mente no sabe nada sobre vivir una vida plena y feliz, en compromiso con mis valores. No sabe nada de mis intereses profundos.

Anticipaciones futuras

Igual que se estructura mi pasado, se programan diferentes anticipaciones futuras sobre lo que puede ir bien o mal. Es así cómo funciona la mente.

Depende de mí programar a mi mente en aproximación a lo que me importa y así será el foco de atención. O prepararla para posibles “futuros” de fracaso y será ahí donde se enfoque. En ninguno de los dos casos conoce de la felicidad.

El origen de cualquier problema es olvidar que estamos viendo una imagen mental que la mente nos ofrece y no la realidad. Nos olvidamos de que esos pensamientos, imágenes, ideas son producto de nuestra mente y no es real.

Solo yo soy la responsable de mi paz. Independientemente de las circunstancias que me rodeen. Sólo yo elijo si vivo mi vida acercándome a lo que me importa o alejándome de lo que no quiero vivir. Diferenciar eso es tan fácil y rápido, como conectar conmigo mismo.

Lo que sí debemos dejarle hacer ala mente,  y lo hace muy bien es planificar, programar un plan concreto. Déjale que haga el trabajo de ordenador, sistematizar, categorizar. Y dedícate a vivir una vida plena y elegida por ti.

dibujo de chica sentada con una maraña mental

Cómo dejar la preocupación.

Existen ciertos pasos sencillos para dejar la preocupación, o rumiación. Es una forma de conocerme más profundamente. Fruto de una exploración a lo que realmente me importa. Ocupándome de los aspectos que sí dependen de mí.  Abriéndome a experimentar aquellos otros que no están bajo mi control.

medio cuerpo de chica con la cabeza llena de mariposas
Ocuparme o preocuparme, yo elijo.

Los pasos a dar para dejar la preocupación son:

La preocupación es inútil, como dijo un maestro zen: si puedes ocuparte de ello no es necesario que te preocupes y si no puedes hacer nada, no servirá que te preocupes. Solo hazlo, lo que dependa de ti y acepta lo que no está en tu mano.

 

  • Aceptación: No identificarme con mis pensamientos me permite abrirme a tenerlos. Son un producto de mi mente. Igual que los latidos de mi corazón o cualquier proceso biológico que está sucediendo en mi cuerpo en este momento. La respiración, el intercambio de información celular, procesos digestivos o mentales. Reconozco que tengo otro órgano que lo que hace es darme pensamientos, como propuestas a las que puedo prestar atención o no.

 

  • Centrarme en el presenteLas preocupaciones suelen hablarnos de un pasado o futuro negativo. Pero no saben muy bien qué hacer si yo me centro en este momento presente. Es algo genuino, nuevo, con todas las opciones posibles a mi disposición. Puedo elegir no creerme ese pensamiento y cortar el flujo de “porqués”, intentos de entender o de explicar. Algunas situaciones o aspectos emocionales no se pueden solucionar.

 

  • Compasión: Necesitamos practicar la autocompasión ya que al decidir no preocuparnos se producen sensaciones de falta de control y miedo. Esta es tu responsabilidad, quedarte muy cerca de ti, no abandonarte cuando sufres.  Es útil aceptar la preocupación como un reto a quererme como soy ahora mismo. Sin intervenir, sin cambiar lo que ya está sucediendo de forma natural. Cuando dejo de controlar y preocuparme surgirán otros aspectos de mi mente. Aspectos más profundos a los que puedo atender desde el amor.

 

dibujo de niña con corazón de sombra.

La preocupación no quiere que te ocupes.

Propongo cambiar la preocupación por la ocupación. Hacer en cada momento lo que corresponde para prevenir y cuidarnos lo máximo, desde todos los niveles personal, familiar, social, comunitario. Una vez realizado el gesto conmigo mismo o con los demás, olvidarme del resultado,. No lo hice para conseguir cierta cosa ya que eso no está bajo mi control.

 

El resultado se consuma en el momento de mi acción. Sin adelantarme a ningún otro momento que no sea este, el presente. Se perdería el contacto con este momento y con poder ocuparme de los asuntos que ahora están aconteciendo, emociones, pensamientos, situaciones.

 

Cuando no tengas dónde acudir en plena desesperanza, recuerda que siempre te queda la fe. Tu aliado es la confianza en ti mismo, en la vida, en el mundo. Eso no hay nadie que te lo pueda arrebatar excepto tú, si dejas de mirar esa parte de ti que te recuerda que todo lo que necesitas ahora lo tienes a tu alcance, en este momento. La fe en ti mismo es la llave que te lleva al corazón.

corazon-con-las-manos

Empiezo por mi!