dos manos agarradas con pasión a una sábana

Sexo en parejas felices.

Hay ciertos temas recurrentes en la terapia de pareja. Entre ellos está ¿Cómo es el sexo en parejas felices? Previo a llegar al sexo se debe sopesar si vale la pena llegar allí o mejor seguir buscando una pareja sexual con la que tener una relación plena. Ya que la sexualidad implica también un alto nivel de intimidad y conexión. Cuidar a tu pareja fuera de la cama es una condición imprescindible para mantener un buen sexo.

Los previos mínimos para asegurarte sexo feliz son:

Comunicación

Una sana intimidad con otro/a obliga a mantener una conversación fluida sobre qué te gusta y qué no en el terreno sexual. Para comunicar a otro necesito previamente conocerme. Explorarme sin nadie, a solas. Eliminar tabúes sobre qué debe gustarme o no. Asegurarme qué es lo que me gusta primero en soledad. Ya que cuando estás con otros es fácil despistarme de mis prioridades sexuales. A la hora de hablar de mí debe hacerse sin segundas intenciones, claro, breve y conciso. Que no lleve a error de interpretación del otro.

Respeto

Es imprescindible en cualquier relación. Amar, cuidar a otro en el sexo es imprescindible. Ya que si amas a otro te estás amando a ti mismo en ese momento. El respeto obliga a estar conectado con el propio cuerpo para poder posteriormente conectarme sexualmente con el otro. Tan importante es que me hagan feliz como hacer yo feliz al otro. Por igual.

Intimidad

En este punto son importantes los valores. Serme fiel en mis prioridades sexuales y buscar a alguien que tenga gustos parecidos es imprescindible. En este punto cobra relevancia la química. Sin ella podrás trabajar todos los ejercicios de intimidad habidos y por haber que no conseguirás llegar a la plena satisfacción.

Cómo es el sexo en parejas felices:

Llegó la hora de enumerar los hábitos sexuales que tienen las parejas felices. Estos son:

  1. La frecuencia con la que tienes relaciones con tu pareja es importante. Los dos deben conocer cada cuánto tiempo se mantienen relaciones sexuales, tener claras las expectativas. Cada pareja es un mundo en este sentido. Cuidar mucho de No convertir el sexo en un intercambio de poder. Significaría apagar la llama poco a poco convirtiendo algo sano y divertido en una moneda de cambio tóxica. En ese caso se deberían tomar decisiones.
  2. Cuanto más satisfactorios sean los encuentros correlaciona con mayor frecuencia en mantener dichos encuentros. La prioridad es buscar pasarlo bien con pequeños gestos y centrarse sólo en el lado positivo. Imagínese que es amante de los perros y le gusta acariciar su barriguita. Por muchas veces que repita ese gesto si lo hace con ilusión y disfrutando del momento siempre será una actividad agradable que además comparte con ese animal. Con el sexo es igual. En la práctica de cierta acción sexual, si estás centrado en disfrutar y al 100% en ese momento, aumenta la probabilidad de que se repita esa conducta.
  3. El tiempo invertido en el sexo no se restringe al momento sexual. Debe haber cierta tensión en cualquier encuentro. El sexo en parejas felices incluye miradas cómplices, buscando conectar con el otro. En momentos del día que no son sexuales pero que preparan el terreno. Mantener la llama ardiendo hasta que sí se puede practicar lo que se mantuvo en ilusión a lo largo del día.
  4. Compartir fantasías sexuales: Para que dos lleguen a verdaderos acuerdos se deben compartir fantasías sexuales. Pueden ser imaginarias o reales. Lo interesante no es “el qué” sino “cómo” practico esa fantasía sexual. Cuando se comparte entre dos suele ser otro motivo para pasarlo bien juntos. Compartir no significa decir “Si” siempre y a todo. Solo se juega con las reglas que se establecen entre los dos.
  5. Romper tabúes: Ellas deben romper con el miedo al sexo oral o con tomar la iniciativa. Saber mover las caderas, la respiración o manipular su clítoris, es su responsabilidad. Ellos deben romper con el peso de “ser responsables del orgasmo de ella” y además el punto G está ahí, atrévete a explorar. Si no flexibilizamos ideas mentales limitantes luego no nos quejemos de la rutina.
  6. Si algo no le gusta no insistir: Si no tienes ganas es mejor decirlo que mantener sexo sin ganas. Ya que sería una falta total de coherencia. Imagina que tienes una o varias fantasías sexuales que no compartes con tu pareja.  No las vas a practicar. Depende de ti hacer que el sexo sea divertido en otros aspectos. Pero si no lo consiguieras y tu satisfacción fuera disminuyendo, hazte cargo de tus necesidades. Una conversación sincera puede ampliar repertorio de forma consensuada. O ayudarte a tomar decisiones sobre si merece la pena mantener esta relación sexual poco satisfactoria.

Para qué sirven los pensamientos.

Se puede aprender a dar un uso diferente a los pensamientos. Conocer para qué sirven en lugar de defenderlos como una verdad absoluta.

Nos podemos preguntar qué sensaciones llevan aparejadas, qué imágenes se asocian a ellos y si este pensamiento me resulta útil para realizar una actividad concreta, si es un buen aliado o no.

Si no escucharías a un amigo pesimista opinando sobre tu proyecto no tienes por qué hacerlo con un pensamiento. Si te estresa un pensamiento falta coherencia. Te está informando sobre si te resulta o no útil en ese momento. Es tan sencillo como notar cómo afecta ese pensamiento en mi cuerpo.

Conociendo tu mente te resulta más fácil dejar de creer mensajes negativos sobre ti, los demás o el mundo. Así puedes permitirle que siga ofreciendo ideas. Algunas sí te sirven en tu camino del éxito, igual que puedes cuestionar otras que no te sirven. Los pensamientos sólo son frases que me propone mi mente por si me resultan útiles. Depende de mí usarlos o no. Soy 100% responsable de lo que hago con ellos. Creer es crear. Mis pensamientos pueden ser mis aliados para crear una vida plena. Sólo depende de mí.

La mente interpreta que un pensamiento te resulta útil si le has prestado atención. Verifica que lo hayas observado. Si retiras la atención de ese pensamiento deja de ser usado. Baja también la probabilidad de que me muestre ese pensamiento en el futuro. Ya que sabe que no me ha resultado útil.

Cuidado con atender a mis miedos y necesidades. Las carencias en vez de los talentos. Ya que aumentará la probabilidad de que me los ofrezca en el futuro. Se crean patrones de pensamiento para economizar. Es decir, los negativos suelen ir en grupo igual que los positivos. La mente quiere estar disponible para mí. Por si hay otras propuestas de trabajo estar disponible.

Si dejamos de repetir patrones la realidad cambia. Al construir una realidad coherente con lo que haces delante de ciertos pensamientos. A la mente no le importa la verdad sino la coherencia. Nosotros somos totalmente responsables de vivir cada momento presente con sus circunstancias particulares. Cada momento es una oportunidad para experimentar mi mejor versión en este instante.

Eso que piensas, cómo te hace sentir y lo que haces con ello debe estar en coherencia con lo que quieres. Asegúrate de seguir un plan de acción que te lleve vivir una vida plena con total responsabilidad por tu parte.

Haz el favor de ser feliz, con todo o con nada, acompañado o solo, pero sé feliz.

dibujo en triángulo con emoción, pensamiento acción

Pensamiento, emoción y conducta.

A través del pensamiento, emoción y acción es como nos relacionamos con el mundo. La conducta viene determinada por mi forma de interpretar la situación. La cual se verá influida por éstos tres componentes.

Los tres aspectos están intrínsecamente relacionados y se influyen mutuamente. Independientemente de cuál sea el desencadenante. Ya que debemos contar con cierta actividad automática. No toda actividad aprendida es consciente.

dibujo de cabeza con cerebro iluminado
Actúa como piensas o pensarás como actúas.
  • El pensamiento es la parte racional de la conducta humana.

Nuestro cerebro piensa con la misma naturalidad con la que nuestro corazón bombea sangre y nuestros pulmones mueven el aire. La mente está hecha para pensar.

No somos nuestros pensamientos, sino el pensador de los mismos. Creerse un pensamiento como si fuera real, es engañoso. Si el pensamiento es negativo, creérmelo será doloroso.

Lo que piensas sólo es una propuesta de tu cerebro, el cual está a tu servicio. El responsable de creer o no cosas sobre tí mismo eres tú. El responsable de cuestionar ciertos pensamientos eres tú. El responsable de indagar otras alternativas eres tú. El cerebro, como fiel escudero a tu servicio sólo te dará más de aquello en lo que pones tu atención.

chica con jaula en el corazón y una llave
Ábrete a tus sentimientos y podrás leer los de los demás.
  • El sentimiento es la parte emocional de la actividad humana.

El 85% del tiempo sentimos lo que pensamos. Lo que siento ahora es el resultado de mis asociaciones mentales y lo que hago con esas creencias. Las emociones me dan información, sobre si me resulta útil lo que estoy haciendo con mis pensamientos o no. 

Si analizo qué hay detrás de los sentimientos que crean malestar encontraré miedo en vez de confianza. Los dos utilizan las mismas redes neuronales, como una moneda tiene la cara “b” y la “a” El miedo y el amor discurren por el mismo camino neuronal, depende de mí vivir desde la evitación (miedo) o desde la aproximación (valores).

dibujo con dos caminos a elegir
Da igual qué camino eliges. Importa más ser coherente.
  • La conducta es la expresión física de lo que siento y pienso.

Podemos diferenciar dos clases de patrones de conducta:

Conductas de evitación:

Cuando me centro en no sentir ciertas sensaciones difíciles o no tener pensamientos negativos sobre mí mismo. ejemplos: ver la tv hasta tarde para no coincidir en la cama con mi pareja; hablar mucho para no sentir el vacío del silencio; trabajar más horas para adormecer la sensación de soledad…

Conductas de aproximación:

Si mi atención está en conseguir algo que me interesa. Ejemplos: tratar cariñosamente a mi pareja a pesar de que le noto distante. Sentir que no me tiene en cuenta para algo y respetar sus tiempos. Me comporto según una decisión personal sin que me influya la respuesta de la otra persona.

Pensar un pensamiento es una conducta. Se diferencia de notar un pensamiento, en ese caso sólo tendrá el rango de pensamiento y la conducta sería “notar”. Cambiar la forma de interpretar algo es una conducta.

Si interpreto en base al miedo mis conductas serán defensivas o de ataque. Los sentimientos asociados de lucha o huida. Y me comportaré como si estuviera en una trinchera. Con el consiguiente desgaste físico y emocional de vivir en “guerra emocional”.

Los cambios de percepción tienen una gran influencia ya que nos relacionamos con nosotros mismos, los demás, o el mundo según lo que creo que es.

La propuesta es hacer coherente la conducta, con la forma de funcionar de nuestro organismo, desde los valores. El cambio no está tanto en modificar las situaciones externas en tu vida. Esos cambios, en la mayoría de los casos, dependen de otro.  Sí puedo interpretarlas de forma diferente enfocándome en lo que me importa más que en evitar miedos.

mano que sostiene un reloj que se disuelve como el tiempo

El tiempo en la vida y en la muerte

El tiempo afecta en la vida y en la muerte. Es una variable que hemos inventado los humanos para facilitar el traspaso de información, el entendimiento y acatar las normas culturales.

Si el objetivo es vivir una vida plena, podemos vivirla como una experiencia, como algo a vivir en el momento presente y dejar a un lado la mente que nos parlotea sin saber de qué va esto del presente.  Luego no esperes, ábrete a todo, céntrate en la experiencia.

Un monje vio a otro barriendo el patio y le dijo: “muy ocupado” (estaba ocupando su tiempo en juzgar al otro). El que barría le contestó: “aquí uno está en paz”.

La invitación es a permitirte sentir lo que sea que sientas conforme leas las siguientes frases.

La variable tiempo en la vida y en la muerte:

El pasado y el futuro son constructos mentales que facilitan el intercambio de información. Aunque no debemos idolatrarlos como si fueran lo único importante, lo mental. En la vida (y la muerte está irremediablemente intrincada en ella) hay algo que se nos regala y es el presente. Depende de uno vivirlo desde un constructo mental, una vida pensada, o vivirla desde el aquí y el ahora.

  1. Encuentra el descanso en medio del caos.
  2. Cultiva la ignorancia.
isla de descanso en medio del mar
La paz sólo la encuentras en tu interior.

ENCUENTRA EL DESCANSO EN MEDIO DEL CAOS:

El tiempo es un constructo humano. Pensamos que descansaremos más tarde, cuando terminemos de hacer una larga lista de actividades. La lista no se termina nunca, como esperes a vivir cuando la termines tendrás problemas. El tiempo es muy relativo, de pequeños pasaba lento, de mayores muy rápido.

¿En qué ocupas tu tiempo? Pueden verme relajado, pero no saber que en mi interior se ha desatado una tormenta. Al contrario, pueden verme muy atareado, pero sólo yo sabré si hay paz en mi interior.

Parece que importa mucho estar ocupados, pero también importa la forma en la que pensamos sobre eso. Es una relación con nosotros mismos. Asegúrate de no ocuparte como una forma de escapar de ti mismo.

Siempre podemos encontrar un lugar en nuestro interior libre de juicios o miedos. Si encuentras ese espacio entre estímulo y respuesta es cuando se produce el milagro. Hay un hueco, un espacio entre mis miedos y la parte de mí que sostiene esos miedos.

Podemos aprender a decir “no” a las cosas, cuando queremos decir no, y decir “sí” cuando quiero decir sí. No hace falta que nos muramos para poder descansar en paz.

dibujo de persona en blanco con una interrogación roja igual de grande.
Vacía la mente y llena el corazón.

CULTIVA LA IGNORANCIA:

La ignorancia no es igual a “no saber”. La ignorancia es saber que no sé y quedarme ahí. Se trata de cultivar la mente que no sabe. Ese tiempo es exclusivo del momento presente. La mente no sabe nada del momento presente. Permitirme no saber y con ello soltar viejas creencias o expectativas sobre cómo deben ser o no las cosas, o cómo los demás deben comportarse de forma que “me hagan” feliz.

La mente que no sabe representa algo diferente. Va más allá del saber (mental), se trata de dejarse sorprender (tiempo presente). Libre para descubrir, dispuesto a recibir.

Cuando llevamos las ideas incorporadas a la situación, nuestras viejas historias sobre cómo funcionan las cosas, eso nos impide ver la imagen entera. Es como ponernos unas gafas de cierto color a través de las cuales todo queda teñido por él. Mira la vida con ojos nuevos, vacía la mente y llena el corazón.

Vivir una vida plena, la realización personal no se piensa, no es filosofía. Es más como conectar conmigo mismo y con el mundo que me rodea. Abrazar con amor al mundo tal y como es.

Desarrollamos una idea de dónde deberíamos estar y lo usamos para no estar donde estamos. Se trata de ver las cosas de una manera nueva.

El milagro no está en otra parte. Está en ser capaz de ver qué hay detrás de las cosas que tengo delante. Lo sagrado no es diferente, es más bien lo que se oculta en las cosas de siempre, la muerte es una oportunidad para descubrir todo eso que está oculto en esta vida.

Cambia tu interpretación:

La verdad no tiene nada que ver con ver cosas nuevas sino con ver las cosas de una forma nueva. La vida y la muerte se intercambian constantemente a lo largo del tiempo. Saber que vamos a morir elimina nuestros roles, las pequeñas partes de nosotros mismos que no son importantes. Soy padre, madre, profesor, amiga, todo se va cayendo y llegamos a lo esencial que hemos sido siempre y que no habíamos reconocido.

Es una forma de rendirse a lo que es. Es soltar, dejar ir, sin distanciamiento. Sentirte libre y a la vez muy cerca de quien siempre has sido. Acercarte a algo que ya conoces, con lo que te conectas y te transformas. Eso no es sólo un cambio, es una transformación, interpretar tu vida desde un punto de vista diferente.

Coge un camino y recórrelo, o salte de él y encuentra tu forma. Sólo tú puedes elegir qué hacer. ¿y si resulta que cualquier camino que cojas te lleva hacia ti mismo? Ese lugar conocido, al que un día diste la espalda por acercarte a otro, que sólo te conoce de memoria.

Ansiedad

Vida y muerte como experiencia.

Este artículo está dedicado a vivir la vida con plenitud, incluyendo la muerte que se da a cada segundo vital, si lo miramos como una experiencia a vivir.

La invitación es a permitirte sentir lo que sea que sientas conforme lees las siguientes frases.

Prepárate a sentir la experiencia de la vida y la muerte:

Los terapeutas creemos que nuestro conocimiento nos permite ayudar a otros. Y es cierto, podemos usar el conocimiento como una herramienta. Pero ese conocimiento no debe interponerse entre tú y el otro.

 

CÉNTRATE EN LA EXPERIENCIA:

A todos nos gusta aparentar que nos va bien. Que somos guapos, inteligentes. No queremos que se vean nuestros defectos. Mis partes más indeseables se convierten en un lugar de encuentro con el otro. Me permiten relacionarme con el otro desde la compasión y no desde el miedo o las necesidades.

Es mucho más importante conectar con el otro. Uno debe saltar por encima de la caja de herramientas. Eso te permite crear un puente de empatía con la otra persona. Debes aceptarte a ti mismo tal y como eres. Con tus virtudes y tus defectos. Mi trabajo, previo a ayudar a otros, es aprender a elegirme tal y como estoy, taras incluidas.

En cualquier intercambio de experiencias importa, más que aconsejar al otro, dar todo de ti. Dar todo de ti no significa ser perfecto sino de no dejar ninguna parte tuya que se quede fuera. Entregarte a la experiencia que estás viviendo completamente y no permitir que la mente interfiera con lo vivido.

Muestra tu parte más vulnerable:

Nos cuesta mucho ofrecer nuestra cara más desagradable, fea, tonta. En algún momento de toda relación de amor, intensa y real. Tarde o temprano nos veremos en la tesitura de mostrar (o no) nuestra parte más vulnerable. No dejar nada fuera implica aceptarme, incluidos mis defectos. Ese es el verdadero camino para tener relaciones íntimas, conectadas con otros.

Abrirme a vivir un momento difícil implica hacer frente a mis miedos, mis necesidades. Soltar expectativas sobre cómo deben ser o no las cosas.

Si me resisto al miedo a perderme, es cuando me pierdo. Si acepto que estoy muerto de miedo a perderme se abre la oportunidad de aceptarme tal y como soy: es decir, conectar conmigo de forma íntima.

Aceptar la realidad siempre es más amable que resistirse a ella.

Entregarse a la experiencia de vida es una llamada a la transformación, te puede llevar directamente al umbral y tú decides si entras o no. La conquista eres tú mismo, en tu verdadera intimidad, sin máscaras, sin historias o expectativas sobre qué ser o cómo hacer.

Lo que yo siento es mi asunto y soy responsable de hacerme cargo de ello. Soltar o dejar ir sólo depende de mí. ¿Dónde quieres enfocar tu atención? en las posibles amenazas o en las posibles oportunidades.

árbol frondoso con muchos colores

La muerte y una vida plena

¿Qué tiene que ver la muerte con vivir una vida plena? La muerte y la vida están íntimamente unidas.

Te invito a que observes cómo te vas sintiendo a medida que hablamos sobre vivir plenamente gracias a que hay muerte. En este artículo revisaremos 2 aprendizajes.

 Los dos aprendizajes para vivir una vida plena:

Vamos a verlos con detenimiento. La invitación es a permitirte sentir lo que sea que sientas conforme lees las siguientes frases.

  1. No esperes.
  2. Ábrete a todo, no rechaces nada.
chica romántica con flores en la cabeza en la naturaleza
En el presente está todo el poder de la vida

NO ESPERES:

Mientras esperas que pasen “X” cosas en el siguiente momento te estas perdiendo éste. La espera está llena de expectativas. Piensa en un familiar que esperabas su fallecimiento en breve. Esperando te pierdes el momento presente, cuando todavía está con nosotros. El hecho de que se haga patente la fragilidad de la vida encierra una gran belleza, da un gran valor a esta vida que todavía está aquí. ¿No será la delicadeza de la vida lo que nos muestra su belleza?

Si te abres a celebrar la incertidumbre de la vida una delicada gracia entra en nuestras vidas. Estamos libres para saborear la vida, para tocar cada momento transitorio, sabemos que es finito, ya sea un momento dulce o triste.

Cuando entiendes que la impermanencia es lo más permanente en nuestra vida. Nos volvemos más resilientes. Aprendemos a tolerar la incertidumbre. La muerte forma parte intrínseca de la vida. Todas esas cosas que no están fijas no son estables, se convierten más en una oportunidad que en una amenaza.

Todo cambia constantemente y es posible sostenerlo todo con amor y compasión. Esperar a que llegue el siguiente momento es perderse este momento. Si te llevas este concepto a la pareja, esperar a que llegue la siguiente, más perfecta, es perdernos esta. Podemos aprender de la muerte a no esperar, vale la pena hacerlo si con ello nos acercamos más a vivir cada momento plenamente.

dibujo de libro abierto
Una vida plena acepta adversidades

ÁBRETE A TODO, NO RECHACES NADA:

Dar la bienvenida no quiere decir que nos guste o que estemos de acuerdo. Se refiere a estar dispuesto a conocer qué nos quiere enseñar.

Si visitas a alguien con Alzheimer que practique dar la bienvenida. No recordará las caras ni los nombres, pero si puede invitarte a entrar en su casa desde el umbral de la puerta. La muerte y una vida plena no necesita mi historia previa, para dar la bienvenida a lo que sea que venga.

La propia palabra “estoy abierta” o “estoy dispuesta a” nos confronta y nos obliga a detener esa prisa por evaluar. No se trata de ser un felpudo y dejar que todo el mundo nos pase por encima.

Aceptación no es resignación. Renunciar, bajar los brazos sí que es morir. Hablo de estar abierto a que pase lo que tenga que pasar. Pregúntate qué tal tu experiencia cuando te resistes a lo que te pasa realmente. Yo,  si lucho con la realidad siempre pierdo.

No todo a lo que le hagamos frente lo podemos cambiar. Pero no cambiaremos nada a lo que no le hagamos frente. Se hace más patente enfrentando una enfermedad. Tenemos dos opciones. Una es ver la enfermedad como una amenaza. Resistirnos a ello, victimizarnos y depositar nuestra paz en un futuro sin enfermedad. Lo que nos condena a sufrir mientras estamos enfermos. Otra es ver la enfermedad como una oportunidad. Si tengo un cuerpo es normal que alguna vez necesite revisión, o me dé algún que otro problema. Aprender una lección de humildad. Normalizar lo real requiere menos esfuerzo que rechazarlo. Además, ¿Quién ha dicho que deba de ser de otra forma? En lugar de correr en dirección opuesta a la realidad. Nuestro sufrimiento puede mostrarnos lo valioso que es estar hoy aquí.

Detente un momento para notar cómo está siendo tu experiencia en la lectura. La muerte y una vida plena te permite dar las gracias por darte el tiempo necesario para las cosas importantes.

Si espero otra cosa mejor me estoy perdiendo todo lo que me ofrece este momento. Abrirme a lo que trae este momento me abre también a las oportunidades, a cambiar lo que sí es mi competencia. Mi paz depende de mí.

círculo con muerte y vida escritos

La muerte y la vida.

La relación que existe entre la muerte y la vida es íntima y estrecha. No es cierto que la muerte sea lo contrario de la vida.

Tu cuerpo tiene células, sistemas, microorganismos, bacterias, flora, en constante transformación. Unos vivos y otros muertos. De hecho, se estima que en dos años no quedará nada de la versión actual de una persona. Así de cambiante es todo. Sin embargo, si sólo miro en el momento presente no se advierte ni uno sólo de esos cambios.

Si paseas por un bosque salvaje verás mucha vida alrededor y también hojas podridas, materia en descomposición y árboles secos. Donde mires encontrarás muerte y vida a la vez. Si miras más cerca descubrirás que, lo podrido sirve de abono de lo vivo. Sus nutrientes, llenos de vida, pasan a formar parte de la vida. No hay muerte por ninguna parte solo metamorfosis de las diferentes formas de vida.

De esta forma, lo opuesto de la muerte es el nacimiento. La vida y la muerte pasan a formar parte de este continuo eterno.

Algunas cosas sí son compartidas por la vida y la muerte:

  1. La realidad es sólida y real y a la vez tan efímera que se disuelve en cualquier momento.
  2. El sueño de la vida, cuando te acercas a la muerte es igual que el sueño nocturno. En ambos casos se necesita un “Yo” que lo note.
  3. Todos los nacidos vamos a morir. Mientras tanto la muerte y la vida son lo que significa para mí en cada momento que los interprete.
  4. Todas las formas de vida son impermanentes, pasajeras.
  5. El que se abre a vivir intensamente la vida no teme la muerte. Según tu atrevimiento a vivir tu vida, en la hora de la muerte habrá más o menos paz.
  6. Cada experiencia de vida es como una moneda, contiene la cara “A” y la “B”. Es decir, lo que me importa lleva pegado el miedo. Se trata de elegir vida aceptando la cara “B”
  7. La negación de la muerte sólo sucede en determinadas culturas. No es una verdad, solo son creencias.
  8. Los cambios, las crisis son necesarias para que surja la creatividad, lo nuevo.
  9. El final de cada relación amorosa, amistosa o laboral es una pequeña muerte. Se sabe desde el comienzo gracias a la sensación de incertidumbre, el no saber qué sucederá en el siguiente segundo.

Una experiencia, reunión de amigos, clase de fitness, vacaciones o madurez de tus hijos. Si termina, algo de ti muere también, lo notas por esa sensación de pérdida cuando algo termina. La muerte es inherente a la vida. Se siente como un vacío que si te abres a sentirlo tu vida encuentra un sentido más profundo.

Al contrario, al fallecer un ser querido. Algo de él permanece en nuestro interior. Siempre podremos conectarnos con esa persona y preguntar qué haría él en esta situación. Esa conexión, esa intimidad es eterna.

El miedo a la pérdida va de la mano del miedo a la incertidumbre. El miedo a envejecer está asociado al rechazo a la muerte. Solo es una interpretación, un significado que le damos a la muerte como si fuera mala, oscura y algo a rechazar.

cara de un hombre tapada con las manos en blanco y negro

5 claves para dejar de sufrir.

Hay algo universal del género humano, todos sufrimos. Nos miramos unos a otros intentando disimularlo, pero el sufrimiento es universal. Veremos las 5 claves que nos ayudarán a dejar de sufrir.

cara de chica tumbada sonriendo con flor en la boca
El sufrimiento es opcional

 Las 5 claves para dejar de sufrir son:

El dolor y el sufrimiento son diferentes. Es importante diferenciarlos ya que el dolor es inevitable, si una situación es adversa sentiremos dolor. El sufrimiento es aquello que sentimos cuando rechazamos sentir ese dolor y evitamos situaciones que nos recuerden el mismo. Son 5 claves para aprender a querernos.

Identifica lo que depende de ti de lo que no.

Lo que me gusta y lo que no, mis juicios sobre algo, mis creencias o necesidades… mis actos, por acción o por omisión siempre dependen de mí. Pero hay otras cosas que no como la salud, la riqueza, la posición social ya que depende también de otros. Sufrir por estas situaciones no mejorará nada. Céntrate solo en lo que depende de ti y desapégate del resultado. No se trata de resignación sino de priorizar en lo que realmente puedes influir.

Maneja tus emociones:

Sobre todo las más difíciles de llevar como la ira, tristeza, culpabilidad, miedos, envidia ya que solo te hacen daño a ti. Te piden reaccionar de cierta forma. La clave para no sufrir consiste en atreverte a sentir la emoción en su totalidad y decide quién quieres que sea el que te defina tu propio criterio o la emoción y actúa con todo tu cuerpo en esa dirección.

Elimina lo superfluo:

Dedicamos tanto tiempo a las cosas del día a día y terminas derrumbado en el sofá por la noche dejando que pasen las horas sin ser consciente de ello. Se trata de aportar el máximo valor a los demás desde tus necesidades. Si para ti tus hijos son importantes es tu responsabilidad estar el rato que estás con ellos a plena concentración, pon el foco de atención en lo que haces en ese momento si es importante y si estás perdiendo el tiempo toma tus decisiones ya que esa conducta sólo aumentará tu sufrimiento.

Aplica la sabiduría en el día a día:

Hay limitaciones humanas que no debemos obviar, pero todos tenemos capacidades que podemos entrenar cada momento. Sabiduría o enfrentar conflictos de forma lógica. Justicia o capacidad de tratar a otros sin prejuicios previos es una clave para dejar de sufrir. El potencial que guardamos en nuestro interior no tiene límites. sólo somos nosotros quienes nos limitamos resistiendo a sentir el dolor que toca en cada momento.

Conserva tu paz mental:

Practica meditación, practica ejercicio físico, yoga o mindfulness, distánciate de tus pensamientos desde el observador de tu vida. Lo que nos duele no es lo que pasa sino la interpretación que yo hago de lo que me pasa. Tú eres el responsable de esa interpretación al 100%. Cuida mucho el tipo de pensamientos con los que convives si quieres llegar al ser feliz.

No se trata tanto de solucionar los problemas sino de mirar la vida con otros ojos, más abiertos. Permitir una vida más flexible y significativa.

dibujo de niña soltando un globo rojo

El poder de la rendición.

El poder de la rendición nos impulsa a cambiar creencias que limitan nuestra percepción de la realidad, de nosotros mismos y del mundo. Rendiese es aceptar que la responsabilidad es totalmente mía, en la parte que me corresponde.

piedras una sobre otra en una playa. Con frase. Enfocar la atención
Dejar ser” lo que es” no requiere ningún esfuerzo.

La rendición o aceptación requiere:

Puedo soltar lo que no depende de mí, esos pensamientos no me resultan útiles para salir de la prisión mental.

Foco:

El foco de atención está en la soledad íntima y la búsqueda del silencio, ya que sólo desde mi interior hallaré respuestas diferentes a problemas de siempre. Se trata de no mirar mis carencias, que es lo que más acostumbrados estamos, la mente nos lleva siempre a momentos del pasado o del futuro. No conoce nada del presente, ya que este momento presente es único, irrepetible y desconocido en sí mismo. La rendición llega si me centro en mi abundancia en este momento presente se harán visibles mis cualidades. Poner foco requiere entrenamiento.

Amar:

Se refiere a aceptar lo que es, es justo lo contrario a la resistencia. Sólo sufrimos en aquello que nos resistimos, más en concreto en el miedo al cambio. La rendición es no resistirme al miedo. El miedo a hacer algo diferente ante lo que es en este momento. Implica aceptar algo a lo que solemos resistirnos como es la aceptación de la impermanencia. Reconocer que no controlamos la vida, que este momento presente es nuevo, único e irrepetible y por lo tanto impredecible. Siempre que extraigamos las ideas mentales obsoletas, inflexibles y limitantes que nos animan a repetir patrones a pesar de su inutilidad. Amar implica aceptar, fluir con lo que es. Es el primer paso de quererme.

Dejar ir:

Se trata de soltar las ideas. La rendición sirve sobre todo si te sientes mal. En vez de resistirte o contarte historias, lo que se hace es soltar la historia y adentrarse en la emoción con curiosidad de un niño que se acerca a descubrir qué hay de valioso en esa sensación. Buscando el tesoro escondido detrás de la emoción que hasta ahora la he catalogado de “negativa”. No tener miedo a sentir es comprender que somos seres emocionales y como tales nos toca experimentar todas las emociones en todas las situaciones. Solo se repetirán las emociones bloqueadas y no experimentadas hasta que me atreva a vivir la emoción como viene en este momento y con estas circunstancias y debe hacerse desde el cuerpo, no como algo que entiendo mental.

Dar un nuevo valor:

No existe la realidad sino nuestra percepción de la misma, mi experiencia de lo que pasa, cómo interpreto eso desde mi experiencia. Reencuadrar, liberarnos del drama, lo negativo, el victimismo, de mi propia definición. Somos creadores de nuestra experiencia. Aunque no te guste lo que te toca vivir, eres responsable de cómo reaccionas, desde tu poder o desde el victimismo. Si consigues ver más allá de la emoción difícil verás una información a la que antes no podías acceder que habla de ti y de cómo interpretar eso que te pasa de forma más amable, más relajada, sin necesidad de cambiar nada ya que se adquiere una visión diferente de lo mismo. Soy yo el que cambia la interpretación de mi realidad y por ende la experiencia es diferente.

dibujo esquemático de persona pensando cómo enfocar una idea.
Un enfoque nuevo requiere creatividad.

Te propongo la práctica de la autoobservación, aprender a fluir con la vida. Preguntarte “quién soy yo” una y otra vez y bajas a tu cuerpo a sentir cómo se siente cuando me lo pregunto. Todas nuestras historias pierden poder, eliminamos ruido, la mente se calma solo yendo al Yo.

dibujo de chica sentada con una maraña mental

¿Qué es la preocupación?

La preocupación es dar vueltas a ciertos pensamientos negativos. Que rechazo como una forma de conseguir cierta seguridad. Consiguiendo aumentar la ansiedad o miedo asociado a estos pensamientos.

la preocupación te saca del momento presente

Tres elementos intervienen en la preocupación:

Los pensamientos, emociones y la conducta y estos tres están íntimamente relacionados. De esta forma, enfocar nuestra atención en aspectos positivos o negativos afecta a cómo nos sentimos y hace más probable que se den ciertas conductas.

Lo que solemos hacer es dar vueltas a aquellos asuntos que no queremos que sucedan como están sucediendo. Es una forma de buscar soluciones, tener la sensación de control o estar en la razón. Lo que estamos haciendo realmente es evitar sentirnos de cierta forma. Intentando que el exterior sea diferente de como es. Sólo por aferrarnos a la falsa sensación de control.

Digo “falsa” porque solo dura unos momentos, mientras le doy vueltas. En cuanto dejo de preocuparme vuelve la realidad a hacerse presente y vuelvo a sentirme mal, además siento todo lo que he perdido por estar masticando pensamientos.

La mente no distingue entre la verdad y la ficción. Está a nuestro servicio y nos ofrece soluciones sobre el foco de atención que nosotros le marcamos. Sólo propone pensamientos como si fueran problemas que solucionar. Poner el foco de atención en un lugar concreto sólo depende de mí.  Prestar atención a ciertos pensamientos sólo hace que se haga más probable que mi mente, que está a mi servicio, me dé más de eso que miro. No conoce el “No” no sabe si es de acercamiento o de repulsión.

¿Y si el reto fuera aprender a vivir con nuestros pensamientos negativos? Aceptarlos como lo que son, parte nuestra. En vez de buscar explicaciones, soluciones a cosas que no son problemas sino algo a lo que ser honesto. Y si se trata de aprender que somos algo más que nuestros pensamientos. Podríamos dejar de preocuparnos. No permitiríamos que ciertas sensaciones se interpusieran entre nosotros y nuestra vida.

Manos formando un corazón el fondo es un atardecer en el mar.
La preocupación tapa lo que te importa

Un ejemplo de situación de preocupación es el siguiente: si mi hijo preadolescente usa el cuchillo en la cocina, estaré más pendiente a “se va a cortar” que a otros aspectos. Debido al miedo a que se produzca un accidente. Puedo tener pensamientos del tipo: Si consigo no identificarme con ese pensamiento y verlo como lo que es (un recuerdo de lo importante que es mi hijo para mí). Podré recordar que el uso del cuchillo está en la línea de generar independencia y autonomía en él, lo que realmente me importa.

De esta forma, al abrir el foco de visión, la preocupación viaja desde el miedo hasta lo importante, los cuales incluyen los pensamientos, las emociones y lo que me importa, se hace más probable que mi conducta sea más permisiva y me pueda concentrar en mi propio trabajo en la cocina, sin obstaculizar el proceso de autonomía de mi hijo. Este es un ejemplo de mi libertad de elegir si mi comportamiento está regido por mis miedos o por mis valores. Evidentemente, no me refiero a que me guste la idea de que se pueda cortar con un cuchillo, pero ese dolor lo pongo al servicio de algo más importante para mí, fomentar independencia.

Y si la preocupación no es más que mi rechazo a tener ciertos pensamientos que solo me están reflejando que hay algo detrás, otro pensamiento más inclusivo que contiene aquel que no quiero aceptar.

Y si el camino a dejar la preocupación está delante de mí, puedo elegir abrirme a sentir esa ansiedad o miedo que se siente al tener (sin creerme) el pensamiento, como un descubridor, con esa curiosidad de un niño que va a investigar qué hay detrás de la superficie, en busca de un tesoro escondido muy valioso que sólo puede encontrar en su interior.