Cómo funciona la mente.

A todos nos interesa adaptarnos en la vida, conocer cómo funciona la mente nos puede ayudar.

¿Para qué está hecha la mente? Está hecho para ayudar a organizar, planificar y evaluar cualquier proyecto vital.

Es el ordenador mental que facilita el trabajo. Lo que mejor se le da es economizar. Etiqueta o nombra algo nuevo, como si fuera algo ya conocido, así ahorra recursos mentales en la organización e interpretación de los eventos. Otra forma de economizar es clasificar o juzgar.

La mente está a nuestro servicio.

Tres funciones de la mente:

Conocer cómo funciona la mente nos puede ayudar a utilizar nuestro tiempo de forma más eficaz y sin esfuerzo.

Base genética:

Hay tres estructuras que deben funcionar para que nuestro ordenador cerebral nos facilite las tareas. Los ganglios basales, la amígdala y el hipocampo.

Por eso nuestros recuerdos llevan emociones asociadas. Para formar recuerdos se implican diferentes estructuras fisicoquímicas y múltiples conexiones de diferentes partes del cerebro.

Experiencias pasadas:

La interpretación de la realidad presente se basa en imágenes del pasado que vienen a recordarme cómo lo gestioné, para ahorrar energía mental. Por eso es fácil entrar en la preocupación. Si fue útil para hacerme feliz, o no es irrelevante.

La mente sólo piensa en mi supervivencia. Imagínate si incorporas en la ecuación algún miedo o necesidad. La mente no distingue entre positivo o negativo, sólo pone el foco donde yo le ordene. Mi mente no sabe nada sobre vivir una vida plena y feliz, en compromiso con mis valores. No sabe nada de mis intereses profundos.

Anticipaciones futuras

Igual que se estructura mi pasado, se programan diferentes anticipaciones futuras sobre lo que puede ir bien o mal. Es así cómo funciona la mente.

Depende de mí programar a mi mente en aproximación a lo que me importa y así será el foco de atención. O prepararla para posibles “futuros” de fracaso y será ahí donde se enfoque. En ninguno de los dos casos conoce de la felicidad.

El origen de cualquier problema es olvidar que estamos viendo una imagen mental que la mente nos ofrece y no la realidad. Nos olvidamos de que esos pensamientos, imágenes, ideas son producto de nuestra mente y no es real.

Solo yo soy la responsable de mi paz. Independientemente de las circunstancias que me rodeen. Sólo yo elijo si vivo mi vida acercándome a lo que me importa o alejándome de lo que no quiero vivir. Diferenciar eso es tan fácil y rápido, como conectar conmigo mismo.

Lo que sí debemos dejarle hacer ala mente,  y lo hace muy bien es planificar, programar un plan concreto. Déjale que haga el trabajo de ordenador, sistematizar, categorizar. Y dedícate a vivir una vida plena y elegida por ti.

Los 5 rasgos de personalidad.

Hoy nos vamos a ocupar de 5 rasgos de personalidad o big five (los 5 grandes según Goldberg) Temperamento, carácter y personalidad tienen sus diferencias.

El temperamento es una disposición innata. La cual nos impulsa a reaccionar de forma particular a los estímulos ambientales. La herencia genética influye mucho. Carácter es el conjunto de hábitos de comportamiento que se adquieren durante la vida. El cual es aprendido y depende de la cultura.

La personalidad es el temperamento más el carácter. Es la organización de las conductas que determina los patrones de comportamiento de un individuo. Hay pautas de comportamiento que emanan de factores sociales y culturales. Es tanto aprendido como innato. Ya que también influye la herencia genética. Una vez que un rasgo se expresa es difícil saber si es genético o adquirido ya que las dos han influido en su expresión.

medio cuerpo de chica con la cabeza llena de mariposas
Somos parte aprendida y parte innata.

Los 5 rasgos de personalidad son:

Ante la misma circunstancia dos personas actuarán de forma diferente debido a sus diferencias de personalidad. Tanto los pensamientos, emociones y acciones vienen influidos por los patrones de comportamiento. Los vemos:

  • Apertura al cambio

Es una persona original e imaginativa, curiosa e interesada por ideas nuevas y valores no convencionales. Los que tienen poca puntuación en apertura al cambio tienen intereses más convencionales, prefieren lo sencillo antes que lo complejo.

  • Conciencia

Se basa en el auto-control o voluntad de éxito. Es una persona que planifica, organiza y ejecuta tareas. Es persistente, cuidadoso, puntual, determinado y confiable. Personas que puntúan alto en conciencia buscan el éxito, huyen de los problemas y son vistos como inteligentes por otros aunque también se les ve como obsesionados y perfeccionistas.

  • Extraversión

Se caracteriza por la sociabilidad, busca la compañía de otros, centrado en actuar en el mundo externo, evita la soledad. Expresa emociones positivas (alegría, excitación…). Son asertivos, habladores, les gusta llamar la atención.

Los que puntúan bajo en extraversión son reservados, tranquilos, independientes de otros, piensan antes de actuar, buscan la soledad y disfrutan de grupos sociales reducidos.

  • Amabilidad

    Los que puntúan alto en amabilidad son altruistas, confiados y complacientes. Se inclinan por colaborar antes que competir y busca relaciones interpersonales amistosas. Son personas sensibles a los demás y conciliadoras.

  • Inestabilidad emocional

    La persona con puntuaciones altas es inestable, ansioso, preocupado, suele interpretar de forma negativa, con baja tolerancia a la frustración. Se les ve vulnerables e impulsivos si puntúan alto en inestabilidad emocional.

Estos 5 grandes factores se ha comprobado que son suficientes para explicar muchos tipos de personalidad. A mayor puntuación en un rasgo mayor adaptación al entorno.

No debemos olvidar que la personalidad es algo más aparatoso y extenso. Requiere adaptarse a múltiples situaciones cambiantes de la vida y que lo ideal es tener flexibilidad en la expresión de ciertos rasgos según lo que el ambiente requiera en cada situación específica.

mano que sostiene un reloj que se disuelve como el tiempo

El tiempo en la vida y en la muerte

El tiempo afecta en la vida y en la muerte. Es una variable que hemos inventado los humanos para facilitar el traspaso de información, el entendimiento y acatar las normas culturales.

Si el objetivo es vivir una vida plena, podemos vivirla como una experiencia, como algo a vivir en el momento presente y dejar a un lado la mente que nos parlotea sin saber de qué va esto del presente.  Luego no esperes, ábrete a todo, céntrate en la experiencia.

Un monje vio a otro barriendo el patio y le dijo: “muy ocupado” (estaba ocupando su tiempo en juzgar al otro). El que barría le contestó: “aquí uno está en paz”.

La invitación es a permitirte sentir lo que sea que sientas conforme leas las siguientes frases.

La variable tiempo en la vida y en la muerte:

El pasado y el futuro son constructos mentales que facilitan el intercambio de información. Aunque no debemos idolatrarlos como si fueran lo único importante, lo mental. En la vida (y la muerte está irremediablemente intrincada en ella) hay algo que se nos regala y es el presente. Depende de uno vivirlo desde un constructo mental, una vida pensada, o vivirla desde el aquí y el ahora.

  1. Encuentra el descanso en medio del caos.
  2. Cultiva la ignorancia.
isla de descanso en medio del mar
La paz sólo la encuentras en tu interior.

ENCUENTRA EL DESCANSO EN MEDIO DEL CAOS:

El tiempo es un constructo humano. Pensamos que descansaremos más tarde, cuando terminemos de hacer una larga lista de actividades. La lista no se termina nunca, como esperes a vivir cuando la termines tendrás problemas. El tiempo es muy relativo, de pequeños pasaba lento, de mayores muy rápido.

¿En qué ocupas tu tiempo? Pueden verme relajado, pero no saber que en mi interior se ha desatado una tormenta. Al contrario, pueden verme muy atareado, pero sólo yo sabré si hay paz en mi interior.

Parece que importa mucho estar ocupados, pero también importa la forma en la que pensamos sobre eso. Es una relación con nosotros mismos. Asegúrate de no ocuparte como una forma de escapar de ti mismo.

Siempre podemos encontrar un lugar en nuestro interior libre de juicios o miedos. Si encuentras ese espacio entre estímulo y respuesta es cuando se produce el milagro. Hay un hueco, un espacio entre mis miedos y la parte de mí que sostiene esos miedos.

Podemos aprender a decir “no” a las cosas, cuando queremos decir no, y decir “sí” cuando quiero decir sí. No hace falta que nos muramos para poder descansar en paz.

dibujo de persona en blanco con una interrogación roja igual de grande.
Vacía la mente y llena el corazón.

CULTIVA LA IGNORANCIA:

La ignorancia no es igual a “no saber”. La ignorancia es saber que no sé y quedarme ahí. Se trata de cultivar la mente que no sabe. Ese tiempo es exclusivo del momento presente. La mente no sabe nada del momento presente. Permitirme no saber y con ello soltar viejas creencias o expectativas sobre cómo deben ser o no las cosas, o cómo los demás deben comportarse de forma que “me hagan” feliz.

La mente que no sabe representa algo diferente. Va más allá del saber (mental), se trata de dejarse sorprender (tiempo presente). Libre para descubrir, dispuesto a recibir.

Cuando llevamos las ideas incorporadas a la situación, nuestras viejas historias sobre cómo funcionan las cosas, eso nos impide ver la imagen entera. Es como ponernos unas gafas de cierto color a través de las cuales todo queda teñido por él. Mira la vida con ojos nuevos, vacía la mente y llena el corazón.

Vivir una vida plena, la realización personal no se piensa, no es filosofía. Es más como conectar conmigo mismo y con el mundo que me rodea. Abrazar con amor al mundo tal y como es.

Desarrollamos una idea de dónde deberíamos estar y lo usamos para no estar donde estamos. Se trata de ver las cosas de una manera nueva.

El milagro no está en otra parte. Está en ser capaz de ver qué hay detrás de las cosas que tengo delante. Lo sagrado no es diferente, es más bien lo que se oculta en las cosas de siempre, la muerte es una oportunidad para descubrir todo eso que está oculto en esta vida.

Cambia tu interpretación:

La verdad no tiene nada que ver con ver cosas nuevas sino con ver las cosas de una forma nueva. La vida y la muerte se intercambian constantemente a lo largo del tiempo. Saber que vamos a morir elimina nuestros roles, las pequeñas partes de nosotros mismos que no son importantes. Soy padre, madre, profesor, amiga, todo se va cayendo y llegamos a lo esencial que hemos sido siempre y que no habíamos reconocido.

Es una forma de rendirse a lo que es. Es soltar, dejar ir, sin distanciamiento. Sentirte libre y a la vez muy cerca de quien siempre has sido. Acercarte a algo que ya conoces, con lo que te conectas y te transformas. Eso no es sólo un cambio, es una transformación, interpretar tu vida desde un punto de vista diferente.

Coge un camino y recórrelo, o salte de él y encuentra tu forma. Sólo tú puedes elegir qué hacer. ¿y si resulta que cualquier camino que cojas te lleva hacia ti mismo? Ese lugar conocido, al que un día diste la espalda por acercarte a otro, que sólo te conoce de memoria.

Ansiedad

Vida y muerte como experiencia.

Este artículo está dedicado a vivir la vida con plenitud, incluyendo la muerte que se da a cada segundo vital, si lo miramos como una experiencia a vivir.

La invitación es a permitirte sentir lo que sea que sientas conforme lees las siguientes frases.

Prepárate a sentir la experiencia de la vida y la muerte:

Los terapeutas creemos que nuestro conocimiento nos permite ayudar a otros. Y es cierto, podemos usar el conocimiento como una herramienta. Pero ese conocimiento no debe interponerse entre tú y el otro.

 

CÉNTRATE EN LA EXPERIENCIA:

A todos nos gusta aparentar que nos va bien. Que somos guapos, inteligentes. No queremos que se vean nuestros defectos. Mis partes más indeseables se convierten en un lugar de encuentro con el otro. Me permiten relacionarme con el otro desde la compasión y no desde el miedo o las necesidades.

Es mucho más importante conectar con el otro. Uno debe saltar por encima de la caja de herramientas. Eso te permite crear un puente de empatía con la otra persona. Debes aceptarte a ti mismo tal y como eres. Con tus virtudes y tus defectos. Mi trabajo, previo a ayudar a otros, es aprender a elegirme tal y como estoy, taras incluidas.

En cualquier intercambio de experiencias importa, más que aconsejar al otro, dar todo de ti. Dar todo de ti no significa ser perfecto sino de no dejar ninguna parte tuya que se quede fuera. Entregarte a la experiencia que estás viviendo completamente y no permitir que la mente interfiera con lo vivido.

Muestra tu parte más vulnerable:

Nos cuesta mucho ofrecer nuestra cara más desagradable, fea, tonta. En algún momento de toda relación de amor, intensa y real. Tarde o temprano nos veremos en la tesitura de mostrar (o no) nuestra parte más vulnerable. No dejar nada fuera implica aceptarme, incluidos mis defectos. Ese es el verdadero camino para tener relaciones íntimas, conectadas con otros.

Abrirme a vivir un momento difícil implica hacer frente a mis miedos, mis necesidades. Soltar expectativas sobre cómo deben ser o no las cosas.

Si me resisto al miedo a perderme, es cuando me pierdo. Si acepto que estoy muerto de miedo a perderme se abre la oportunidad de aceptarme tal y como soy: es decir, conectar conmigo de forma íntima.

Aceptar la realidad siempre es más amable que resistirse a ella.

Entregarse a la experiencia de vida es una llamada a la transformación, te puede llevar directamente al umbral y tú decides si entras o no. La conquista eres tú mismo, en tu verdadera intimidad, sin máscaras, sin historias o expectativas sobre qué ser o cómo hacer.

Lo que yo siento es mi asunto y soy responsable de hacerme cargo de ello. Soltar o dejar ir sólo depende de mí. ¿Dónde quieres enfocar tu atención? en las posibles amenazas o en las posibles oportunidades.

árbol frondoso con muchos colores

La muerte y una vida plena

¿Qué tiene que ver la muerte con vivir una vida plena? La muerte y la vida están íntimamente unidas.

Te invito a que observes cómo te vas sintiendo a medida que hablamos sobre vivir plenamente gracias a que hay muerte. En este artículo revisaremos 2 aprendizajes.

 Los dos aprendizajes para vivir una vida plena:

Vamos a verlos con detenimiento. La invitación es a permitirte sentir lo que sea que sientas conforme lees las siguientes frases.

  1. No esperes.
  2. Ábrete a todo, no rechaces nada.
chica romántica con flores en la cabeza en la naturaleza
En el presente está todo el poder de la vida

NO ESPERES:

Mientras esperas que pasen “X” cosas en el siguiente momento te estas perdiendo éste. La espera está llena de expectativas. Piensa en un familiar que esperabas su fallecimiento en breve. Esperando te pierdes el momento presente, cuando todavía está con nosotros. El hecho de que se haga patente la fragilidad de la vida encierra una gran belleza, da un gran valor a esta vida que todavía está aquí. ¿No será la delicadeza de la vida lo que nos muestra su belleza?

Si te abres a celebrar la incertidumbre de la vida una delicada gracia entra en nuestras vidas. Estamos libres para saborear la vida, para tocar cada momento transitorio, sabemos que es finito, ya sea un momento dulce o triste.

Cuando entiendes que la impermanencia es lo más permanente en nuestra vida. Nos volvemos más resilientes. Aprendemos a tolerar la incertidumbre. La muerte forma parte intrínseca de la vida. Todas esas cosas que no están fijas no son estables, se convierten más en una oportunidad que en una amenaza.

Todo cambia constantemente y es posible sostenerlo todo con amor y compasión. Esperar a que llegue el siguiente momento es perderse este momento. Si te llevas este concepto a la pareja, esperar a que llegue la siguiente, más perfecta, es perdernos esta. Podemos aprender de la muerte a no esperar, vale la pena hacerlo si con ello nos acercamos más a vivir cada momento plenamente.

dibujo de libro abierto
Una vida plena acepta adversidades

ÁBRETE A TODO, NO RECHACES NADA:

Dar la bienvenida no quiere decir que nos guste o que estemos de acuerdo. Se refiere a estar dispuesto a conocer qué nos quiere enseñar.

Si visitas a alguien con Alzheimer que practique dar la bienvenida. No recordará las caras ni los nombres, pero si puede invitarte a entrar en su casa desde el umbral de la puerta. La muerte y una vida plena no necesita mi historia previa, para dar la bienvenida a lo que sea que venga.

La propia palabra “estoy abierta” o “estoy dispuesta a” nos confronta y nos obliga a detener esa prisa por evaluar. No se trata de ser un felpudo y dejar que todo el mundo nos pase por encima.

Aceptación no es resignación. Renunciar, bajar los brazos sí que es morir. Hablo de estar abierto a que pase lo que tenga que pasar. Pregúntate qué tal tu experiencia cuando te resistes a lo que te pasa realmente. Yo,  si lucho con la realidad siempre pierdo.

No todo a lo que le hagamos frente lo podemos cambiar. Pero no cambiaremos nada a lo que no le hagamos frente. Se hace más patente enfrentando una enfermedad. Tenemos dos opciones. Una es ver la enfermedad como una amenaza. Resistirnos a ello, victimizarnos y depositar nuestra paz en un futuro sin enfermedad. Lo que nos condena a sufrir mientras estamos enfermos. Otra es ver la enfermedad como una oportunidad. Si tengo un cuerpo es normal que alguna vez necesite revisión, o me dé algún que otro problema. Aprender una lección de humildad. Normalizar lo real requiere menos esfuerzo que rechazarlo. Además, ¿Quién ha dicho que deba de ser de otra forma? En lugar de correr en dirección opuesta a la realidad. Nuestro sufrimiento puede mostrarnos lo valioso que es estar hoy aquí.

Detente un momento para notar cómo está siendo tu experiencia en la lectura. La muerte y una vida plena te permite dar las gracias por darte el tiempo necesario para las cosas importantes.

Si espero otra cosa mejor me estoy perdiendo todo lo que me ofrece este momento. Abrirme a lo que trae este momento me abre también a las oportunidades, a cambiar lo que sí es mi competencia. Mi paz depende de mí.

círculo con muerte y vida escritos

La muerte y la vida.

La relación que existe entre la muerte y la vida es íntima y estrecha. No es cierto que la muerte sea lo contrario de la vida.

Tu cuerpo tiene células, sistemas, microorganismos, bacterias, flora, en constante transformación. Unos vivos y otros muertos. De hecho, se estima que en dos años no quedará nada de la versión actual de una persona. Así de cambiante es todo. Sin embargo, si sólo miro en el momento presente no se advierte ni uno sólo de esos cambios.

Si paseas por un bosque salvaje verás mucha vida alrededor y también hojas podridas, materia en descomposición y árboles secos. Donde mires encontrarás muerte y vida a la vez. Si miras más cerca descubrirás que, lo podrido sirve de abono de lo vivo. Sus nutrientes, llenos de vida, pasan a formar parte de la vida. No hay muerte por ninguna parte solo metamorfosis de las diferentes formas de vida.

De esta forma, lo opuesto de la muerte es el nacimiento. La vida y la muerte pasan a formar parte de este continuo eterno.

Algunas cosas sí son compartidas por la vida y la muerte:

  1. La realidad es sólida y real y a la vez tan efímera que se disuelve en cualquier momento.
  2. El sueño de la vida, cuando te acercas a la muerte es igual que el sueño nocturno. En ambos casos se necesita un “Yo” que lo note.
  3. Todos los nacidos vamos a morir. Mientras tanto la muerte y la vida son lo que significa para mí en cada momento que los interprete.
  4. Todas las formas de vida son impermanentes, pasajeras.
  5. El que se abre a vivir intensamente la vida no teme la muerte. Según tu atrevimiento a vivir tu vida, en la hora de la muerte habrá más o menos paz.
  6. Cada experiencia de vida es como una moneda, contiene la cara “A” y la “B”. Es decir, lo que me importa lleva pegado el miedo. Se trata de elegir vida aceptando la cara “B”
  7. La negación de la muerte sólo sucede en determinadas culturas. No es una verdad, solo son creencias.
  8. Los cambios, las crisis son necesarias para que surja la creatividad, lo nuevo.
  9. El final de cada relación amorosa, amistosa o laboral es una pequeña muerte. Se sabe desde el comienzo gracias a la sensación de incertidumbre, el no saber qué sucederá en el siguiente segundo.

Una experiencia, reunión de amigos, clase de fitness, vacaciones o madurez de tus hijos. Si termina, algo de ti muere también, lo notas por esa sensación de pérdida cuando algo termina. La muerte es inherente a la vida. Se siente como un vacío que si te abres a sentirlo tu vida encuentra un sentido más profundo.

Al contrario, al fallecer un ser querido. Algo de él permanece en nuestro interior. Siempre podremos conectarnos con esa persona y preguntar qué haría él en esta situación. Esa conexión, esa intimidad es eterna.

El miedo a la pérdida va de la mano del miedo a la incertidumbre. El miedo a envejecer está asociado al rechazo a la muerte. Solo es una interpretación, un significado que le damos a la muerte como si fuera mala, oscura y algo a rechazar.

cara de un hombre tapada con las manos en blanco y negro

5 claves para dejar de sufrir.

Hay algo universal del género humano, todos sufrimos. Nos miramos unos a otros intentando disimularlo, pero el sufrimiento es universal. Veremos las 5 claves que nos ayudarán a dejar de sufrir.

cara de chica tumbada sonriendo con flor en la boca
El sufrimiento es opcional

 Las 5 claves para dejar de sufrir son:

El dolor y el sufrimiento son diferentes. Es importante diferenciarlos ya que el dolor es inevitable, si una situación es adversa sentiremos dolor. El sufrimiento es aquello que sentimos cuando rechazamos sentir ese dolor y evitamos situaciones que nos recuerden el mismo. Son 5 claves para aprender a querernos.

Identifica lo que depende de ti de lo que no.

Lo que me gusta y lo que no, mis juicios sobre algo, mis creencias o necesidades… mis actos, por acción o por omisión siempre dependen de mí. Pero hay otras cosas que no como la salud, la riqueza, la posición social ya que depende también de otros. Sufrir por estas situaciones no mejorará nada. Céntrate solo en lo que depende de ti y desapégate del resultado. No se trata de resignación sino de priorizar en lo que realmente puedes influir.

Maneja tus emociones:

Sobre todo las más difíciles de llevar como la ira, tristeza, culpabilidad, miedos, envidia ya que solo te hacen daño a ti. Te piden reaccionar de cierta forma. La clave para no sufrir consiste en atreverte a sentir la emoción en su totalidad y decide quién quieres que sea el que te defina tu propio criterio o la emoción y actúa con todo tu cuerpo en esa dirección.

Elimina lo superfluo:

Dedicamos tanto tiempo a las cosas del día a día y terminas derrumbado en el sofá por la noche dejando que pasen las horas sin ser consciente de ello. Se trata de aportar el máximo valor a los demás desde tus necesidades. Si para ti tus hijos son importantes es tu responsabilidad estar el rato que estás con ellos a plena concentración, pon el foco de atención en lo que haces en ese momento si es importante y si estás perdiendo el tiempo toma tus decisiones ya que esa conducta sólo aumentará tu sufrimiento.

Aplica la sabiduría en el día a día:

Hay limitaciones humanas que no debemos obviar, pero todos tenemos capacidades que podemos entrenar cada momento. Sabiduría o enfrentar conflictos de forma lógica. Justicia o capacidad de tratar a otros sin prejuicios previos es una clave para dejar de sufrir. El potencial que guardamos en nuestro interior no tiene límites. sólo somos nosotros quienes nos limitamos resistiendo a sentir el dolor que toca en cada momento.

Conserva tu paz mental:

Practica meditación, practica ejercicio físico, yoga o mindfulness, distánciate de tus pensamientos desde el observador de tu vida. Lo que nos duele no es lo que pasa sino la interpretación que yo hago de lo que me pasa. Tú eres el responsable de esa interpretación al 100%. Cuida mucho el tipo de pensamientos con los que convives si quieres llegar al ser feliz.

No se trata tanto de solucionar los problemas sino de mirar la vida con otros ojos, más abiertos. Permitir una vida más flexible y significativa.

dibujo de niña soltando un globo rojo

El poder de la rendición.

El poder de la rendición nos impulsa a cambiar creencias que limitan nuestra percepción de la realidad, de nosotros mismos y del mundo. Rendiese es aceptar que la responsabilidad es totalmente mía, en la parte que me corresponde.

piedras una sobre otra en una playa. Con frase. Enfocar la atención
Dejar ser” lo que es” no requiere ningún esfuerzo.

La rendición o aceptación requiere:

Puedo soltar lo que no depende de mí, esos pensamientos no me resultan útiles para salir de la prisión mental.

Foco:

El foco de atención está en la soledad íntima y la búsqueda del silencio, ya que sólo desde mi interior hallaré respuestas diferentes a problemas de siempre. Se trata de no mirar mis carencias, que es lo que más acostumbrados estamos, la mente nos lleva siempre a momentos del pasado o del futuro. No conoce nada del presente, ya que este momento presente es único, irrepetible y desconocido en sí mismo. La rendición llega si me centro en mi abundancia en este momento presente se harán visibles mis cualidades. Poner foco requiere entrenamiento.

Amar:

Se refiere a aceptar lo que es, es justo lo contrario a la resistencia. Sólo sufrimos en aquello que nos resistimos, más en concreto en el miedo al cambio. La rendición es no resistirme al miedo. El miedo a hacer algo diferente ante lo que es en este momento. Implica aceptar algo a lo que solemos resistirnos como es la aceptación de la impermanencia. Reconocer que no controlamos la vida, que este momento presente es nuevo, único e irrepetible y por lo tanto impredecible. Siempre que extraigamos las ideas mentales obsoletas, inflexibles y limitantes que nos animan a repetir patrones a pesar de su inutilidad. Amar implica aceptar, fluir con lo que es. Es el primer paso de quererme.

Dejar ir:

Se trata de soltar las ideas. La rendición sirve sobre todo si te sientes mal. En vez de resistirte o contarte historias, lo que se hace es soltar la historia y adentrarse en la emoción con curiosidad de un niño que se acerca a descubrir qué hay de valioso en esa sensación. Buscando el tesoro escondido detrás de la emoción que hasta ahora la he catalogado de “negativa”. No tener miedo a sentir es comprender que somos seres emocionales y como tales nos toca experimentar todas las emociones en todas las situaciones. Solo se repetirán las emociones bloqueadas y no experimentadas hasta que me atreva a vivir la emoción como viene en este momento y con estas circunstancias y debe hacerse desde el cuerpo, no como algo que entiendo mental.

Dar un nuevo valor:

No existe la realidad sino nuestra percepción de la misma, mi experiencia de lo que pasa, cómo interpreto eso desde mi experiencia. Reencuadrar, liberarnos del drama, lo negativo, el victimismo, de mi propia definición. Somos creadores de nuestra experiencia. Aunque no te guste lo que te toca vivir, eres responsable de cómo reaccionas, desde tu poder o desde el victimismo. Si consigues ver más allá de la emoción difícil verás una información a la que antes no podías acceder que habla de ti y de cómo interpretar eso que te pasa de forma más amable, más relajada, sin necesidad de cambiar nada ya que se adquiere una visión diferente de lo mismo. Soy yo el que cambia la interpretación de mi realidad y por ende la experiencia es diferente.

dibujo esquemático de persona pensando cómo enfocar una idea.
Un enfoque nuevo requiere creatividad.

Te propongo la práctica de la autoobservación, aprender a fluir con la vida. Preguntarte “quién soy yo” una y otra vez y bajas a tu cuerpo a sentir cómo se siente cuando me lo pregunto. Todas nuestras historias pierden poder, eliminamos ruido, la mente se calma solo yendo al Yo.

dibujo de chica sentada con una maraña mental

¿Qué es la preocupación?

La preocupación es dar vueltas a ciertos pensamientos negativos. Que rechazo como una forma de conseguir cierta seguridad. Consiguiendo aumentar la ansiedad o miedo asociado a estos pensamientos.

la preocupación te saca del momento presente

Tres elementos intervienen en la preocupación:

Los pensamientos, emociones y la conducta y estos tres están íntimamente relacionados. De esta forma, enfocar nuestra atención en aspectos positivos o negativos afecta a cómo nos sentimos y hace más probable que se den ciertas conductas.

Lo que solemos hacer es dar vueltas a aquellos asuntos que no queremos que sucedan como están sucediendo. Es una forma de buscar soluciones, tener la sensación de control o estar en la razón. Lo que estamos haciendo realmente es evitar sentirnos de cierta forma. Intentando que el exterior sea diferente de como es. Sólo por aferrarnos a la falsa sensación de control.

Digo “falsa” porque solo dura unos momentos, mientras le doy vueltas. En cuanto dejo de preocuparme vuelve la realidad a hacerse presente y vuelvo a sentirme mal, además siento todo lo que he perdido por estar masticando pensamientos.

La mente no distingue entre la verdad y la ficción. Está a nuestro servicio y nos ofrece soluciones sobre el foco de atención que nosotros le marcamos. Sólo propone pensamientos como si fueran problemas que solucionar. Poner el foco de atención en un lugar concreto sólo depende de mí.  Prestar atención a ciertos pensamientos sólo hace que se haga más probable que mi mente, que está a mi servicio, me dé más de eso que miro. No conoce el “No” no sabe si es de acercamiento o de repulsión.

¿Y si el reto fuera aprender a vivir con nuestros pensamientos negativos? Aceptarlos como lo que son, parte nuestra. En vez de buscar explicaciones, soluciones a cosas que no son problemas sino algo a lo que ser honesto. Y si se trata de aprender que somos algo más que nuestros pensamientos. Podríamos dejar de preocuparnos. No permitiríamos que ciertas sensaciones se interpusieran entre nosotros y nuestra vida.

Manos formando un corazón el fondo es un atardecer en el mar.
La preocupación tapa lo que te importa

Un ejemplo de situación de preocupación es el siguiente: si mi hijo preadolescente usa el cuchillo en la cocina, estaré más pendiente a “se va a cortar” que a otros aspectos. Debido al miedo a que se produzca un accidente. Puedo tener pensamientos del tipo: Si consigo no identificarme con ese pensamiento y verlo como lo que es (un recuerdo de lo importante que es mi hijo para mí). Podré recordar que el uso del cuchillo está en la línea de generar independencia y autonomía en él, lo que realmente me importa.

De esta forma, al abrir el foco de visión, la preocupación viaja desde el miedo hasta lo importante, los cuales incluyen los pensamientos, las emociones y lo que me importa, se hace más probable que mi conducta sea más permisiva y me pueda concentrar en mi propio trabajo en la cocina, sin obstaculizar el proceso de autonomía de mi hijo. Este es un ejemplo de mi libertad de elegir si mi comportamiento está regido por mis miedos o por mis valores. Evidentemente, no me refiero a que me guste la idea de que se pueda cortar con un cuchillo, pero ese dolor lo pongo al servicio de algo más importante para mí, fomentar independencia.

Y si la preocupación no es más que mi rechazo a tener ciertos pensamientos que solo me están reflejando que hay algo detrás, otro pensamiento más inclusivo que contiene aquel que no quiero aceptar.

Y si el camino a dejar la preocupación está delante de mí, puedo elegir abrirme a sentir esa ansiedad o miedo que se siente al tener (sin creerme) el pensamiento, como un descubridor, con esa curiosidad de un niño que va a investigar qué hay detrás de la superficie, en busca de un tesoro escondido muy valioso que sólo puede encontrar en su interior.

dibujo de chica sentada con una maraña mental

Cómo dejar la preocupación.

Existen ciertos pasos sencillos para dejar la preocupación, o rumiación. Es una forma de conocerme más profundamente. Fruto de una exploración a lo que realmente me importa. Ocupándome de los aspectos que sí dependen de mí.  Abriéndome a experimentar aquellos otros que no están bajo mi control.

medio cuerpo de chica con la cabeza llena de mariposas
Ocuparme o preocuparme, yo elijo.

Los pasos a dar para dejar la preocupación son:

La preocupación es inútil, como dijo un maestro zen: si puedes ocuparte de ello no es necesario que te preocupes y si no puedes hacer nada, no servirá que te preocupes. Solo hazlo, lo que dependa de ti y acepta lo que no está en tu mano.

 

  • Aceptación: No identificarme con mis pensamientos me permite abrirme a tenerlos. Son un producto de mi mente. Igual que los latidos de mi corazón o cualquier proceso biológico que está sucediendo en mi cuerpo en este momento. La respiración, el intercambio de información celular, procesos digestivos o mentales. Reconozco que tengo otro órgano que lo que hace es darme pensamientos, como propuestas a las que puedo prestar atención o no.

 

  • Centrarme en el presenteLas preocupaciones suelen hablarnos de un pasado o futuro negativo. Pero no saben muy bien qué hacer si yo me centro en este momento presente. Es algo genuino, nuevo, con todas las opciones posibles a mi disposición. Puedo elegir no creerme ese pensamiento y cortar el flujo de “porqués”, intentos de entender o de explicar. Algunas situaciones o aspectos emocionales no se pueden solucionar.

 

  • Compasión: Necesitamos practicar la autocompasión ya que al decidir no preocuparnos se producen sensaciones de falta de control y miedo. Esta es tu responsabilidad, quedarte muy cerca de ti, no abandonarte cuando sufres.  Es útil aceptar la preocupación como un reto a quererme como soy ahora mismo. Sin intervenir, sin cambiar lo que ya está sucediendo de forma natural. Cuando dejo de controlar y preocuparme surgirán otros aspectos de mi mente. Aspectos más profundos a los que puedo atender desde el amor.

 

dibujo de niña con corazón de sombra.

La preocupación no quiere que te ocupes.

Propongo cambiar la preocupación por la ocupación. Hacer en cada momento lo que corresponde para prevenir y cuidarnos lo máximo, desde todos los niveles personal, familiar, social, comunitario. Una vez realizado el gesto conmigo mismo o con los demás, olvidarme del resultado,. No lo hice para conseguir cierta cosa ya que eso no está bajo mi control.

 

El resultado se consuma en el momento de mi acción. Sin adelantarme a ningún otro momento que no sea este, el presente. Se perdería el contacto con este momento y con poder ocuparme de los asuntos que ahora están aconteciendo, emociones, pensamientos, situaciones.

 

Cuando no tengas dónde acudir en plena desesperanza, recuerda que siempre te queda la fe. Tu aliado es la confianza en ti mismo, en la vida, en el mundo. Eso no hay nadie que te lo pueda arrebatar excepto tú, si dejas de mirar esa parte de ti que te recuerda que todo lo que necesitas ahora lo tienes a tu alcance, en este momento. La fe en ti mismo es la llave que te lleva al corazón.

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Empiezo por mi!