adicciones

Separación por infidelidad

En el caso de que decidas unirte a una persona que tiene unos valores de fidelidad como tú. No es raro que cuando ésta sucede la otra parte se sienta traicionada, engañada, desilusionada.

La infidelidad es una de las causas de ruptura de pareja más frecuentes en todas partes del mundo, aunque no siempre lleva a tal fin. Según cómo las pareja esté acostumbrada a solucionar sus problemas es un aprendizaje previo que servirá para afrontar este gran reto que supone perdonar que tu pareja haya sido infiel. Leer más

Videojuegos

Separación. Comunicar a los hijos.

Llegado el momento de la separación deberán tomar determinadas decisiones previas a comunicarlo a los hijos, tanto a nivel educacional, como familiar, legal… para poder responder a las posibles preguntas de manera consensuada. El tema de la custodia es algo que seguramente le va a interesar a los hijos aunque la pregunta no se haga de forma legal, deben conocer desde un primer momento dónde van a vivir y con quién más tiempo y las fórmula para ver a otro padre. Leer más

Terapia Individual Duelo

Me separo… ¿y luego qué?

La separación conlleva una elaboración de la pérdida del ser querido, que sigue vivo pero no contigo. La vida en común, las rutinas. Todo cambia para pensar, planificar, luego decidir y hacer, sólo cuentas contigo misma.

La primera fase suele ser de incertidumbre, pena, dolor, rabia. Lo normal no es pasar por una fase y luego otra sino encontrarse fluctuando entre la añoranza, la rabia o la tristeza. Con el tiempo se acepta que la pérdida es permanente y se van estableciendo nuevas rutinas de vida, amistades, actividades que se retoman… que facilitan esa aceptación.

Hay algunas estrategias que pueden ayudar en el proceso de reactivar tu vida: Leer más

Mano Encadenada

Anorexia nerviosa: Diferencias con la bulimia

Anorexia nerviosa y Bulimia, los dos trastornos tienen en común que se trata de una patología de la conducta alimentaria. Se trastornan otras áreas del individuo ya sea, el área social, familiar, pero principalmente el de cuidado personal.

La ‘”ideación suicida”, seguida o no del intento real de poner fin a la propia vida, es muy común en los trastornos de la alimentación.  La anorexia se sitúa en segundo lugar, precedida solo por la bulimia nerviosa.

Comparten conductas inapropiadas como la purga, uso de laxantes o diuréticos, ansiedad o depresión, sentimientos de culpa posteriores a la ingesta. Ejercicio físico excesivo.
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PONER EL PILOTO AUTOMÁTICO EN LA VIDA

Ya decía Lennon
“La vida es lo que te pasa mientras estás haciendo otra cosa”
. Eso es lo que eligen hacer algunas personas para las que seguir “el plan establecido” es lo primordial, más incluso que sus propios intereses o inquietudes.

De esta forma es fácil encontrarnos con personas para las que “vivir en piloto automático” se ha convertido en un modo de vida habitual. Si durante la mayor parte de nuestra vida centramos nuestra atención en algo distinto a lo que estamos haciendo, podemos acabar sintiéndonos vacíos, entumecidos y la vida se vuelve repetitiva y monótona. La experiencia no proporciona una sensación de frescura y de descubrimiento novedoso como cuando un niño percibe el mundo por primera vez, sino que nos sentimos como que algo falta para completar la experiencia.

La vida en piloto automático también nos hace correr el riesgo de reaccionar mecánicamente ante las situaciones, esto es, sin haber reflexionado sobre las distintas opciones de respuesta de que disponemos. El resultado pueden ser reacciones impulsivas que, a su vez, provocan respuestas rápidas y sin pensar por parte de los demás.

Con cada generación la mente humana ha venido perfeccionando su capacidad de predecir y evitar el peligro. Y ahora, tras ciento de miles de años de evolución, la mente moderna sigue detectando el peligro constantemente. Nuestra mente valora y juzga casi cada cosa que nos encontramos. ¿Es bueno o malo? ¿Seguro o peligroso? ¿Dañino o útil?

Algunas personas deciden vivir según las “reglas”, según lo que “se debe” hacer y así van configurando una forma de vida que ni le es propia ni sienten realmente que las cosas que les pasan son las que buscan, sino más bien las que le vienen dadas. Las cosas son así suelen decir, a veces con una sensación de resignación o de aguantar lo que no nos gusta o lo que pensamos que no podemos combatir.

Vivir en piloto automático no es otra cosa que no estar en lo que se está, sino en tus propias cavilaciones del pasado (cómo podrían ser las cosas diferentes, eso que no me gustó, aquello que me preocupa) o del futuro (miedos sobre posibles fracasos o resultados fallidos) cuando el único momento que tenemos de control y de poder es el presente.

La vida es como una espina rodeada de miel, si quieres comer dulce te tienes que arriesgar a pincharte. El elegir de una u otra forma, no sufrir impide que puedas acceder o disfrutar de las cosas de la vida, hay otra opción, disfrutar las cosas que te da la vida conociendo y sabiendo que es posible “pincharte” y sufrir en el intento.

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ACEPTAR EL DOLOR ES SANAR

Muchas personas están padeciendo dolor y sufrimiento en sus vidas, tanto debido a enfermedades y dolencias declaradas como también por lo que podemos denominar “malestar” o la insatisfacción intrínseca de una vida que no deja de buscar otro estado o condición en la que sentirnos realizados, completos y felices.

Cuando hay un desequilibrio entre lo que surge en la experiencia lo que uno quiere que suceda, el sufrimiento es inevitable.

El camino directo parala superación de la pena y la lamentación, para la eliminación del dolor y la aflicción, para alcanzar el verdadero camino, para la liberación es Mindfulness (Atención Plena).

La dimensión de bondad refuerza el juramento hipocrático: “primum non nocere” (primero, no hacer daño), al que todos necesitamos otorgar continua atención en el momento presente. No me refiero solo en relación a aquellos que acuden a nosotros con vulnerabilidades indecibles, sino al trato que somos capaces de infligirnos a nosotros mismos. Son maneras en las que tratamos a otros o a nosotros mismos que necesitan ser vistos y atendidos de forma completa y amorosa. Llegar al convencimiento preciso de que no necesitamos ninguna promesa de futuro a la cual desplazar nuestra necesidad de felicidad, sino que el presente contiene todos los elementos de plenitud y satisfacción.

Se asume que todas las personas tienen un acceso innato a la sabiduría.

Hablamos de la capacidad del “sistema” de un individuo para curarse a si mismo (o curarse desde dentro). Las personas que sufren pueden alcanzan de forma espontánea un punto en el que pueden pasar de un estado de desequilibrio y angustia a uno de mayor armonía y serenidad con respecto a si mismos y con una consecuente mejora de la percepción subjetiva de bienestar.

A continuación trataré sensaciones básicas que provoca el dolor, son componentes mentales negativos que hay que tener en cuenta a la hora de acercarnos al equilibrio mental. Se trata de la ilusión o ignorancia, el apego o deseo y la aversión u hostilidad:

Ilusión o ignorancia debe entenderse como un defecto de percepción, de una mente “empanada” que impide a las personas ver las cosas con claridad y sin hacer ningún tipo de juicio de valor. Es un estado de ceguera o a no querer ver la realidad, se construye una idea subjetiva de la propia experiencia y no como es en realidad. Su correspondiente contrario es la “sabiduría”.

El Apego o deseo se expresa como un vivo deseo egoísta de gratificación que tiende a sobreestimar la calidad de lo que se desea (idealización) y que distorsiona la realidad en tanto en cuanto hace que la persona permanezca anclada a un objeto o pensamiento, creando una especie de fijación de la que es difícil separarse. El apego o deseo puede convertirse en avaricia, futilidad, avidez, antojo, varias formas de dependencia y adicciones, excitación y agitación mental. Es la respuesta refleja de alcanzar o aferrarte a algo que se desea.

La aversión y la hostilidad deben entenderse como una ira intensa que hace que se distorsione la realidad, pero en el sentido opuesto del apego, y que genera que una persona lo vea todo de manera negativa. El enfado o ira puede desencadenar en furia, venganza, desprecio y envidia. También se refiere a la aversión y a la falta de voluntad que implica el alejamiento, negación o atacar a algo que se experiencia que es indeseable. Normalmente aparece como respuesta al dolor o al desagrado. El apego y la aversión son las expresiones bipolares del deseo. Su correspondiente contrario es la compasión o darse amor a uno mismo en momentos de sufrimiento, dolor o malestar.

El principal trabajo reposa en un silencio profundo, una tranquilidad y una apertura al presente y todo lo que nos trae la experiencia real y plena.

Pensamientos y sensaciones desagradables pueden existir, y de hecho son partes inevitables de la experiencia, sin embargo, cambiando la actitud de resistencia al dolor se puede reducir o incluso eliminar.