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La tristeza y la Navidad

La Navidad es un tiempo de paz y amor entre los que la celebramos. Es el momento del año en que, no sólo se permite, sino que se espera de las personas que se conecten entre sí y con el mundo que les rodea. Ese es el objetivo de felicitarnos unos a otros cuando llega el 24 de Diciembre, como una verdadera terapia psicológica masiva: Leer más

CORAZON

Separación. Cómo prevenirla.

Las parejas que se divorcian tienen la misma cantidad de dificultades que las que permanecen juntas., no siempre la solución es la separación.

Para que una relación sea estable no es necesario que no haya conflictos. A lo largo de la vida, inevitablemente la pareja se encontrará con desafíos o diferencias que, en un principio parecen insalvables.

Cómo afronte la pareja, no solo un miembro sino los dos, Leer más

Terapia Individual Duelo

Me separo… ¿y luego qué?

La separación conlleva una elaboración de la pérdida del ser querido, que sigue vivo pero no contigo. La vida en común, las rutinas. Todo cambia para pensar, planificar, luego decidir y hacer, sólo cuentas contigo misma.

La primera fase suele ser de incertidumbre, pena, dolor, rabia. Lo normal no es pasar por una fase y luego otra sino encontrarse fluctuando entre la añoranza, la rabia o la tristeza. Con el tiempo se acepta que la pérdida es permanente y se van estableciendo nuevas rutinas de vida, amistades, actividades que se retoman… que facilitan esa aceptación.

Hay algunas estrategias que pueden ayudar en el proceso de reactivar tu vida: Leer más

Terapia Online

Anorexia nerviosa, prevención

Anorexia nerviosa, prevención: La única forma de prevenir esta enfermedad es con la prevención temprana. Se deben establecer hábitos de conducta saludable desde el nacimiento.

Algunos consejos para las familias, anorexia nerviosa, prevención:

  1. Los menús: deben ser variados e incluir todos los tipos de alimentos necesarios para una correcta nutrición. Introducirlos al pequeño poco a poco y con ideas sugerentes en los alimentos más difíciles como son las verduras. Mantener la pirámide de alimentos a diario evitando el consumo de grasas y azúcares.
  2. Rutinas: Establecer horarios de comida regulares. Leer más
MARGARITA

BENEFICIOS DE VIVIR EL PRESENTE

La mayoría de nuestras preocupaciones y ansiedades vienen de pensar en el pasado y planear (o presumir) el futuro. Muchas veces pensamos en lo que tuvimos, perdimos y sufrimos o disfrutamos en otros tiempos, y comparamos esas experiencias – para bien o para mal – con nuestro presente. Otras veces queremos anticipar qué traerá el mañana o cómo podremos controlar nuestra vida de manera que obtengamos lo que tanto ansiamos o evitemos lo que nos asusta. En esta reflexión constante sobre lo que fue y lo que puede ser, nos perdemos lo único que realmente existe: EL AHORA.
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ACEPTAR EL DOLOR ES SANAR

Muchas personas están padeciendo dolor y sufrimiento en sus vidas, tanto debido a enfermedades y dolencias declaradas como también por lo que podemos denominar “malestar” o la insatisfacción intrínseca de una vida que no deja de buscar otro estado o condición en la que sentirnos realizados, completos y felices.

Cuando hay un desequilibrio entre lo que surge en la experiencia lo que uno quiere que suceda, el sufrimiento es inevitable.

El camino directo parala superación de la pena y la lamentación, para la eliminación del dolor y la aflicción, para alcanzar el verdadero camino, para la liberación es Mindfulness (Atención Plena).

La dimensión de bondad refuerza el juramento hipocrático: “primum non nocere” (primero, no hacer daño), al que todos necesitamos otorgar continua atención en el momento presente. No me refiero solo en relación a aquellos que acuden a nosotros con vulnerabilidades indecibles, sino al trato que somos capaces de infligirnos a nosotros mismos. Son maneras en las que tratamos a otros o a nosotros mismos que necesitan ser vistos y atendidos de forma completa y amorosa. Llegar al convencimiento preciso de que no necesitamos ninguna promesa de futuro a la cual desplazar nuestra necesidad de felicidad, sino que el presente contiene todos los elementos de plenitud y satisfacción.

Se asume que todas las personas tienen un acceso innato a la sabiduría.

Hablamos de la capacidad del “sistema” de un individuo para curarse a si mismo (o curarse desde dentro). Las personas que sufren pueden alcanzan de forma espontánea un punto en el que pueden pasar de un estado de desequilibrio y angustia a uno de mayor armonía y serenidad con respecto a si mismos y con una consecuente mejora de la percepción subjetiva de bienestar.

A continuación trataré sensaciones básicas que provoca el dolor, son componentes mentales negativos que hay que tener en cuenta a la hora de acercarnos al equilibrio mental. Se trata de la ilusión o ignorancia, el apego o deseo y la aversión u hostilidad:

Ilusión o ignorancia debe entenderse como un defecto de percepción, de una mente “empanada” que impide a las personas ver las cosas con claridad y sin hacer ningún tipo de juicio de valor. Es un estado de ceguera o a no querer ver la realidad, se construye una idea subjetiva de la propia experiencia y no como es en realidad. Su correspondiente contrario es la “sabiduría”.

El Apego o deseo se expresa como un vivo deseo egoísta de gratificación que tiende a sobreestimar la calidad de lo que se desea (idealización) y que distorsiona la realidad en tanto en cuanto hace que la persona permanezca anclada a un objeto o pensamiento, creando una especie de fijación de la que es difícil separarse. El apego o deseo puede convertirse en avaricia, futilidad, avidez, antojo, varias formas de dependencia y adicciones, excitación y agitación mental. Es la respuesta refleja de alcanzar o aferrarte a algo que se desea.

La aversión y la hostilidad deben entenderse como una ira intensa que hace que se distorsione la realidad, pero en el sentido opuesto del apego, y que genera que una persona lo vea todo de manera negativa. El enfado o ira puede desencadenar en furia, venganza, desprecio y envidia. También se refiere a la aversión y a la falta de voluntad que implica el alejamiento, negación o atacar a algo que se experiencia que es indeseable. Normalmente aparece como respuesta al dolor o al desagrado. El apego y la aversión son las expresiones bipolares del deseo. Su correspondiente contrario es la compasión o darse amor a uno mismo en momentos de sufrimiento, dolor o malestar.

El principal trabajo reposa en un silencio profundo, una tranquilidad y una apertura al presente y todo lo que nos trae la experiencia real y plena.

Pensamientos y sensaciones desagradables pueden existir, y de hecho son partes inevitables de la experiencia, sin embargo, cambiando la actitud de resistencia al dolor se puede reducir o incluso eliminar.

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¿Cómo ayudar en tu ansiedad?

La forma en la que nos podemos ayudar a va a ser importante para establecer una relación de confianza y apego, en la que la persona que siente ansiedad perciba que es escuchada y comprendida.

Es sabido que es importante dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. De esta forma, comenzaremos con algunos consejos sobre actuaciones que NO deberíamos realizar ya que van en perjuicio, no solo de la persona que sufre ansiedad, sino también en la relación que podemos tener con él.

Qué no hacer para ayudar:

Culpabilizar de la enfermedad a la persona. Para los que estamos cerca no nos resulta tan grave la situación que atraviesa la persona para descontrolar de esa manera y sin querer, a veces les acusamos de que su estrés. Es muy diferente la responsabilidad de la culpabilidad.

– Cuando nos rechace alguna actividad o propuesta para hacer cosas divertidas juntos, debemos evitar la queja, “es que nunca te quieres venir, venga”, ya que eso solo le va a dar más excusas para seguir con su rumiación negativa y pesimismo. Quejarse no es alentar.

No Etiquetar: la simple palabra “Ansiedad” ya tiene connotaciones negativas y se pude evitar con el fin de “normalizar” al máximo la conducta de nuestro familiar. Máxime si lo que queremos es animarle y lo que en verdad hacemos es insultarle (ej: tú te lo pierdes si no vienes a ese concierto).

– Dar consejos que no se han pedido. Hay que tener mucho cuidado, la paja en el ojo ajeno se ve muy bien, os invito a hacer una reflexión previa sobre nuestros propios temores, angustias o ansiedades y estoy segura de que es trabajo más que suficiente para evitar dar consejos que no nos piden, por muy familia, querido/ a y amado/a que sea. Si no nos piden consejo, no lo ofrecemos gratuitamente, a no ser que busquemos recibir un rotundo rechazo por su parte.

Moralizar sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer. Debemos hacer un examen de conciencia antes de moralizar ya que solo uno mismo es capaz de saber lo que realmente necesita.

Dar órdenes. Cualquier frase de aliento por nuestra parte: “échale ganas”, “no te des por vencido” se puede percibir como algo difícil de conseguir y que aumenten los “no puedo” “esto puede conmigo”. Conseguimos justo lo contrario a lo que buscamos.

– Se puede hacer extensivo el dar excesiva información al familiar o amigo que sufre ansiedad con el intentar obtener información por su parte, las preguntas cerradas suelen conllevar a respuestas cerradas de “si”, “no” y es más fácil que se termine una conversación.

Compadecernos por él/ella. Así solo conseguiremos perpetuar la situación, hurgar en la herida y dar la sensación de estar en un pozo sin fondo, sin encontrar la salida.

Sabemos que no es fácil estar cerca de un ser querido que no se deja ayudar, que muestra tanta desilusión por la vida y que vemos con nuestros propios ojos cómo se deteriora por momentos con la impotencia que eso nos genera. Frustración, desilusión, incertidumbre serán sensaciones con las que conviviremos a diario y nuestro verdadero caballo de batalla. Así es por el simple hecho de ser humanos, de sentir y pensar en un mundo verbal lleno de “tengo que…” y de “debería…”.