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PONER EL PILOTO AUTOMÁTICO EN LA VIDA

Ya decía Lennon
“La vida es lo que te pasa mientras estás haciendo otra cosa”
. Eso es lo que eligen hacer algunas personas para las que seguir “el plan establecido” es lo primordial, más incluso que sus propios intereses o inquietudes.

De esta forma es fácil encontrarnos con personas para las que “vivir en piloto automático” se ha convertido en un modo de vida habitual. Si durante la mayor parte de nuestra vida centramos nuestra atención en algo distinto a lo que estamos haciendo, podemos acabar sintiéndonos vacíos, entumecidos y la vida se vuelve repetitiva y monótona. La experiencia no proporciona una sensación de frescura y de descubrimiento novedoso como cuando un niño percibe el mundo por primera vez, sino que nos sentimos como que algo falta para completar la experiencia.

La vida en piloto automático también nos hace correr el riesgo de reaccionar mecánicamente ante las situaciones, esto es, sin haber reflexionado sobre las distintas opciones de respuesta de que disponemos. El resultado pueden ser reacciones impulsivas que, a su vez, provocan respuestas rápidas y sin pensar por parte de los demás.

Con cada generación la mente humana ha venido perfeccionando su capacidad de predecir y evitar el peligro. Y ahora, tras ciento de miles de años de evolución, la mente moderna sigue detectando el peligro constantemente. Nuestra mente valora y juzga casi cada cosa que nos encontramos. ¿Es bueno o malo? ¿Seguro o peligroso? ¿Dañino o útil?

Algunas personas deciden vivir según las “reglas”, según lo que “se debe” hacer y así van configurando una forma de vida que ni le es propia ni sienten realmente que las cosas que les pasan son las que buscan, sino más bien las que le vienen dadas. Las cosas son así suelen decir, a veces con una sensación de resignación o de aguantar lo que no nos gusta o lo que pensamos que no podemos combatir.

Vivir en piloto automático no es otra cosa que no estar en lo que se está, sino en tus propias cavilaciones del pasado (cómo podrían ser las cosas diferentes, eso que no me gustó, aquello que me preocupa) o del futuro (miedos sobre posibles fracasos o resultados fallidos) cuando el único momento que tenemos de control y de poder es el presente.

La vida es como una espina rodeada de miel, si quieres comer dulce te tienes que arriesgar a pincharte. El elegir de una u otra forma, no sufrir impide que puedas acceder o disfrutar de las cosas de la vida, hay otra opción, disfrutar las cosas que te da la vida conociendo y sabiendo que es posible “pincharte” y sufrir en el intento.