MARGARITA

La primavera la sangre altera

¿Has perdido la energía? ¿Estás cansado/ a? ¿Duermes menos?, si te sucede en el momento en que lees este artículo es porque ha llegado la primavera. Para algunos es hora de la astenia primaveral, un término para referirse al cansancio, irritabilidad, falta de energía; si bien, no necesita medicación, es cierto que se deben realizar algunos ajustes en nuestro reloj biológico para adaptarnos al nuevo horario, con más horas de luz, y la temperatura que sube sensiblemente en poco tiempo.

No todo el mundo responde igual, por lo que es importante conocer el propio cuerpo. Hay personas especialmente sensibles a los cambios estacionales y que experimentan variaciones significativas en los estados de ánimo.

Los niños resultan más vulnerables, así como los mayores. Igualmente, personas con trastornos como depresión o ansiedad serán más afectadas por los cambios climatológicos que el resto. Sin embargo estos “síntomas” no se dan en toda la población sino en un número reducido de personas, comparado con la población general. Lo que se suele experimentar con mayor probabilidad es una serie de fenómenos que dan todo el significado a eso de que la primavera la sangre altera.

Para unos y otros hay ciertas recomendaciones que es conveniente seguir en primavera:

1. El estado de ánimo es una función del cerebro que está condicionada por unos ritmos biológicos que en su mayoría son hormonas, estas se activan en función de la cantidad de luz y en parte, también, de la temperatura.

2. El aumento de luz provoca la reducción de la sustancia que regula el sueño- vigilia, la melatonina, hormona que se genera por la percepción de la luz a través de la retina que nos ayuda a regular el sueño y el estado de ánimo. Por eso es tan importante mantener una buena higiene del sueño: ducharnos antes de dormir, hacerlo a la misma hora, evitar cenas copiosas y conversaciones importantes antes de dormir.

3. La segregación de las feromonas se dispara en primavera, a pesar de que somos una especie que no tiene época de celo, el impulso sexual lo tenemos más despierto. También aumenta en general la actividad diaria, tenemos más ganas de quedar con los amigos, la temperatura ayuda a salir los fines de semana fuera, las actividades aumentan porque nosotros también estamos más activos. Al salir más es fácil conocer gente y que surjan los enamoramientos típicos de la época.

4. La serotonina, relacionada con el placer y el disfrute también se ve afectada en esta estación.

5. Se desencadena una serie de cambios químicos que afectan sobre todo a la glándula pineal, que hacen que se libere esta hormona, conocida como la hormona de la felicidad.

6. Es la mejor época del año para cuidarse la salud, salir a caminar y practicar ejercicio regularmente ayuda a equilibrar los ritmos biológicos, bajar tensión arterial, colesterol, azúcar y subir dopamina, neurotransmisor responsable de los mecanismos de refuerzo del cerebro, es decir, de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer. Otra hormona de la felicidad.

7. La alimentación es vital, necesitamos aporte vitamínico extra para enfrentar con salud los cambios ambientales. Empezar con un buen zumo, introducir cereales, fruta de temporada, evitar las grasas saturadas, es el momento de comenzar con la operación bikini y bajar esos kilitos que se quedaron en invierno y ahora salen al exterior al quitarnos capas de ropa. Y agua, fundamental beber entre1.5 o 2 litros diarios, con o sin sed, somos 70% líquidos y estos se deben reponer para mantenernos sanos y bien equilibrados.

En definitiva, podemos aprovechar esta época de primavera para abrazarnos más a menudo y con más intensidad, un solo abrazo desencadena sustancias que mitigan el estrés, además de estrechar lazos emocionales. El secreto está en nosotros mismos, es cuestión de “querer”.

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¿Cómo ayudar en tu ansiedad?

La forma en la que nos podemos ayudar a va a ser importante para establecer una relación de confianza y apego, en la que la persona que siente ansiedad perciba que es escuchada y comprendida.

Es sabido que es importante dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. De esta forma, comenzaremos con algunos consejos sobre actuaciones que NO deberíamos realizar ya que van en perjuicio, no solo de la persona que sufre ansiedad, sino también en la relación que podemos tener con él.

Qué no hacer para ayudar:

Culpabilizar de la enfermedad a la persona. Para los que estamos cerca no nos resulta tan grave la situación que atraviesa la persona para descontrolar de esa manera y sin querer, a veces les acusamos de que su estrés. Es muy diferente la responsabilidad de la culpabilidad.

– Cuando nos rechace alguna actividad o propuesta para hacer cosas divertidas juntos, debemos evitar la queja, “es que nunca te quieres venir, venga”, ya que eso solo le va a dar más excusas para seguir con su rumiación negativa y pesimismo. Quejarse no es alentar.

No Etiquetar: la simple palabra “Ansiedad” ya tiene connotaciones negativas y se pude evitar con el fin de “normalizar” al máximo la conducta de nuestro familiar. Máxime si lo que queremos es animarle y lo que en verdad hacemos es insultarle (ej: tú te lo pierdes si no vienes a ese concierto).

– Dar consejos que no se han pedido. Hay que tener mucho cuidado, la paja en el ojo ajeno se ve muy bien, os invito a hacer una reflexión previa sobre nuestros propios temores, angustias o ansiedades y estoy segura de que es trabajo más que suficiente para evitar dar consejos que no nos piden, por muy familia, querido/ a y amado/a que sea. Si no nos piden consejo, no lo ofrecemos gratuitamente, a no ser que busquemos recibir un rotundo rechazo por su parte.

Moralizar sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer. Debemos hacer un examen de conciencia antes de moralizar ya que solo uno mismo es capaz de saber lo que realmente necesita.

Dar órdenes. Cualquier frase de aliento por nuestra parte: “échale ganas”, “no te des por vencido” se puede percibir como algo difícil de conseguir y que aumenten los “no puedo” “esto puede conmigo”. Conseguimos justo lo contrario a lo que buscamos.

– Se puede hacer extensivo el dar excesiva información al familiar o amigo que sufre ansiedad con el intentar obtener información por su parte, las preguntas cerradas suelen conllevar a respuestas cerradas de “si”, “no” y es más fácil que se termine una conversación.

Compadecernos por él/ella. Así solo conseguiremos perpetuar la situación, hurgar en la herida y dar la sensación de estar en un pozo sin fondo, sin encontrar la salida.

Sabemos que no es fácil estar cerca de un ser querido que no se deja ayudar, que muestra tanta desilusión por la vida y que vemos con nuestros propios ojos cómo se deteriora por momentos con la impotencia que eso nos genera. Frustración, desilusión, incertidumbre serán sensaciones con las que conviviremos a diario y nuestro verdadero caballo de batalla. Así es por el simple hecho de ser humanos, de sentir y pensar en un mundo verbal lleno de “tengo que…” y de “debería…”.