amarse uno mismo de forma incondicional

Vivir en soledad el confinamiento.

A varios millones de personas en España les ha tocado vivir este confinamiento en soledad, no siempre elegida y deseada. El hecho de pasar tanto tiempo solos en casa, sin poder relacionarnos como veníamos haciendo fuera de casa nos obliga a reinventar nuevas fórmulas de adaptación a esta situación.

Hay que destacar que vivir solo no siempre implica sentirse solo ya que con los medios de comunicación actuales es fácil, si queremos estar conectados todo el día y disfrutar de conversaciones placenteras con los seres queridos, amistades y conocidos. Retomar viejas amistades olvidadas o conversaciones pendientes para acercar posturas puede cargar pilas y quitar piedras de la mochila psicológica.

Pero es también cierto que tarde o temprano, a lo largo del día, te encontrarás contigo mismo sin otra cosa que tu propia compañía.

El reto que tienen los solitarios, independientemente de la situación actual de reclusión, es llevarse bien consigo mismos y conseguir ser esa persona con la que les gusta convivir.

Algunas de las herramientas citadas son:

  • Autoconocimiento: Atreverse a entrar a conocer los propios miedos y necesidades desde su verdad, sin máscaras ni convencimientos que se caen a la vuelta de la esquina. Requiere valentía de querer enfrentar esas sensaciones con el único fin de conocer los límites propios, aceptarlos y ajustar la conducta a las necesidades reales. Ser capaz de sentirse uno vulnerable desde su fortaleza.
  • Cuidarse: Se refiere tanto a la alimentación, el estado físico, las horas de sueño y calidad de este, Requiere un compromiso con uno mismo para cuidarse independientemente de las circunstancias externas, ser capaz de priorizar sobre el cuidado propio. Tal vez se haga necesario elegir con quién hablamos y con quién no, qué información filtramos y cantidad de ella, temas de conversación que habrá que vetar. Para centrarnos en seguir una rutina de actividades dirigidas al cuidado propio. Un buen descanso y la actividad física ayudan a mantener la mente más calmada. Aumenta el locus de control interno, centrarnos en lo que depende de uno y responsabilizarnos de nuestra salud mental es algo que solo puede hacer uno mismo.
  • Trabajar la aceptación. Encontramos en una situación de soledad no es ni bueno ni malo, dependerá de lo que hagamos cada uno con ello, si se te hace cuesta arriba, que a ratos se hará solo hay que recordar que el reto es aceptar la situación tal cual es, sin maquillar, sin sueños de un futuro diferente o recuerdos de un pasado mejor. No tener la necesidad de cambiar nada hará posible conocer a ese otro “Yo” interior que siempre me acompaña y me susurra hacia dónde dirigir los pasos, ese sabio paciente y tolerante que me permite ser Yo.
  • Soy responsable de mi salud tanto física como mental, hacerse uno consciente de ello cada día nos pone en una situación de actividad, de movimiento hacia adelante, de compromiso con uno mismo que nos sirve para tolerar los tiempos inciertos en los que nos toca vivir en este momento.

El entrenamiento en usar los recursos internos para sobrellevar cualquier adversidad y mostrar resiliencia ante un ambiente cambiante requiere tiempo y constancia, por lo que no dudes en pedir ayuda si te sientes perdido o angustiado si te ha tocado vivir alguna situación para la que nadie está preparado. Hemos respondido como sociedad de forma solidaria y es momento de compartir y apoyarnos. El que pide ayuda lo hace desde su parte fuerte, que quiere ayudar a su parte debilitada.