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Los elementos tierra, agua, fuego, aire.

La practica de no aferrarse ni rechazar los sentimientos, pensamientos o lo que surja en nuestra mente en cada momento es una parte importante de la meditación. Si los afrontamos con cuidado, con afecto y sin violencia, podemos transformar los elementos en un tipo de energía sana y nutritiva.
Cuando tenemos una sensación agradable tendemos a aferrarnos a ella y cuando es desagradable a rechazarla. Lo más eficaz es regresar a la respiración y observar simplemente las sensaciones identificándolas en silencio.

Si nuestra respiración es ligera y serena (resultado de respirar conscientemente) el cuerpo y la mente se volverán gradualmente más livianos, serenos y claros, y nuestros sentimientos también.
Os regalo una meditación basada en los cuatro elementos del cuerpo, puedes grabar y escuchar con los ojos cerrados el resto del artículo o bien tómate tu tiempo al leer procura sentir cómo resuenan las palabras en tu cuerpo conforme realizas la práctica.

Siéntate cómodamente, cierra los ojos y haz un par de respiraciones relajadas.

Al inspirar sé que vivo en mi cuerpo, al espirar le sonrío. Renuevo el conocimiento del cuerpo y hago las paces con él. Empieza notando todas las posiciones y movimientos del cuerpo, permaneciendo totalmente en él, observa tus músculos, las posiciones que toman, las posibles tensiones y sensaciones de calor o humedad, el tacto de la piel con la ropa, el calzado.

Reconozco mi cuerpo.

Percibo los elementos que componen el cuerpo: tierra, agua, fuego, aire.
El elemento tierra se refiere a las cosas sólidas. Cuando vemos el elemento tierra tanto fuera como dentro de nosotros, siente como en realidad no existe una frontera entre nosotros y el resto del universo.

Tu cuerpo tiene más de un 70% de agua, entonces reconoce el elemento agua que hay dentro de ti mientras lo observas.

El elemento fuego es el calor tanto interno como externo a nosotros. Para que la vida exista se necesita calor.

El cuarto elemento de nuestro cuerpo es el aire. La mejor manera de experimentar el elemento aire es hacer la práctica de respirar concientemente. Cuando inspiro digo…. “inspirando”, cuando espiro digo…. “espirando”.

No intentamos controlar la respiración, no importa que sea corta o larga, profunda o superficial, respiramos simplemente de manera natural y dirigimos la luz de la atención hacia ella. De ese modo notamos que nuestra respiración se vuelve más lenta y profunda de forma natural. Ahora puedes probar con “profunda”… “lenta”. Más tarde descubrirás que estás más sereno y a gusto, “Inspirando me siento sereno”… “Espirando me siento a gusto”. Y después “Inspirando sonrío”…”Espirando me libero de todas mis preocupaciones y ansiedades”. La última practica es “Inspirando permanezco profundamente en el momento presente”… “Espirando se que éste es un momento maravilloso”. Nada es más precioso que vivir el momento presente, siendo plenamente vivo y consciente.

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