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La felicidad es contagiosa

Según un estudio que combina epidemiología y sociología, la felicidad es contagiosa; es decir, las personas con amigos dichosos son más proclives a sentir la felicidad en sus propias carnes.

Rodearse de amigos hace que nuestra felicidad aumente un 9% las probabilidades de sentirse satisfechos. ¿Quién no se ha sentido alguna vez contagiado por la felicidad de un amigo, un padre, un hermano? ¿Quién no se alegra por el júbilo ajeno?

El bienestar y la salud de un individuo afectan a quienes le rodean. Del mismo modo, las penas, cuando llegan, se sienten que vienen juntas entre amigos o allegados.

Las personas con sensaciones de felicidad suelen estar vinculadas entre sí (lo mismo que las desdichadas). Una persona tiene un 15% más de probabilidades de sentirse contenta si está conectada con un otra que muestra ser feliz; aunque a medida que la relación se va distanciando (amigos de amigos, vecinos, compañeros de trabajo…) estos porcentajes se van reduciendo al 9,8% o incluso al 5,6% en el caso de conocidos de ‘tercera línea’ (amigos de amigos de amigos, por ejemplo).

Los individuos que son el centro de muchas relaciones sociales son más felices que aquellos que no tienen muchas relaciones sociales y también tienen más probabilidades de seguir siendo felices en el futuro.

Tener amigos alegres incrementa un 9% las probabilidades de ser feliz en el futuro o convivir con una pareja dichosa equivale a un 8% de felicidad; y, al contrario, rodearse de pesimistas reduce un 7% las emociones positivas.

En el contagio de la felicidad las distancias cuentan. Por ejemplo, vivir a poca distancia de un hermano optimista aumenta un 14% la dosis de felicidad personal, esta distancia se puede acortar si se mantiene una relación telefónica o por Internet diaria con dicho hermano, lo que aumentaría un 7% la probabilidad de sentirse feliz.

Lo mismo sucede con el número de personas felices que operan a nuestro alrededor. A partir de 3 personas de primera línea (como hermanos, mujer/ marido o hijos) que entran en contacto con uno, la probabilidad de ser feliz se multiplica hasta el 70% para ser dichoso.

Otro dato, las personas del mismo sexo se contagian la felicidad con más facilidad que los contrarios. Por eso es tan importante mantener nuestra red social de amigos y amigas independientemente de la pareja y familia nuclear.

Los individuos más felices tienen niveles más bajos de cortisol durante todo el día (relacionado con menos estrés o ansiedad), una respuesta inflamatoria atenuada y una mejor salud cardiovascular.

1 comentario

  • Mario gonzalez

    Muy interesante Maria, te felicito.

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