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Ejercicios para desactivar el dolor.

Para desactivar el dolor la curiosa paradoja de la vida es que cuando me acepto como soy, entonces puedo cambiar. Carl Rogers. Vamos a repasar tres ejercicios a través de los que podemos desactivar, mejorar nuestra sensibilidad o emocionalidad hacia el dolor físico o emocional. Los puedes practicar aunque no creas en ellos, lo importante es la actitud de apertura y permitir que surja lo que surja en el ejercicio sea bien recibido. Que los disfrutes.

UNA FORMA DE HABLARME A MÍ MISMO:

Al momento de enfrentar emociones difíciles, en vez de aumentar el sufrimiento a través del juicio automático, puede ser útil hacer una pausa, comenzar a respirar profundamente, llevar una mando hacia el vientre o el centro del pecho y repetir internamente estas frases:

• Este es un momento doloroso

• El dolor es parte de la vida

• Yo me ofrezco el amor que necesito.

Estas frases incluyen los tres elementos de la auto-compasión antes mencionados. La primera línea involucra atención plena, la segunda involucra la común humanidad, y las dos finales involucran la amabilidad. Puedes hacer tus propias frases que calcen mejor con tu propio estilo y memorizarlas para tenerlas a mano. Si practicas con frases, es muy importante que estén cargadas de intención, y no sea una simple repetición vacía.

Por ejemplo, es posible que prefieras estas frases, elige la tuya, la que te llega al corazóny te ayude a desactivar:

• Esto duele.

• Todos sufrimos.

• Me quiero tal como soy. O me perdono, me permito equivocarme, me amo, me acepto…

¿QUÉ TE DIRÍA LA PERSONA QUE MÁS TE QUIERE EN ESE MOMENTO DE DOLOR?

Otra idea que puedes ser efectiva, especialmente en momentos difíciles, consiste en desactivar, evocar imaginariamente la presencia de alguien que sientas que te conozca profundamente. Puedes evocar la presencia de un ser bondadoso que admires, un guía espiritual, o un hombre o mujer sabia imaginarios. Luego haz la pregunta ¿Cómo me miraría y qué me diría esta persona en este preciso momento? Hazlo lentamente, sin apuros, y simplemente absorbe lo que surja. Luego de escribirla, puedes dejar esa carta, y volver a leerla horas o días después y ver qué surge en tu experiencia.

TÓMATE UN RATO A DIARIO PARA ESTAR CONTIGO:

Dejar un rato cada día para sentarte a estar presente con tu experiencia inmediata desde una actitud abierta de aceptación y curiosidad. Cambiar tu actitud hacia ti mismo hacia una que apoye tu propia felicidad y la de los demás.

Tómate tiempos de silencio y observa tus entornos inmediatos: tu hogar, tu barrio, tu trabajo, o tu escuela. Puedes aprovechar el camino de casa al trabajo a diario, con tiempo para no ir con prisas. Otro buen momento puede ser la preparación de la comida o las labores de la casa.

Céntrate en lo que haces, en como se siente tu cuerpo al moverse por el espacio, no solo el exterior, sino también la respiración, los procesos gástricos después de la comida o en el ayuno. Tensiones musculares, partes del cuerpo que están más calientes o frías que otras, la diferencia que se nota entre los diferentes grupos musculares mientras realizas las actividades.

El foco de atención es lo que sucede en el momento presente, actualmente, es lo que me facilita desactivar la mente y no el piloto automático que a veces llevamos encendido y que nos impide observar las cosas que están ocurriendo en el momento en que ocurren.

Hazlo con tiempo. Primero conoce bien la emoción que surge en ti en cada momento, como si pudieras tocarla con la punta de las manos.

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