obsesion

Vivir con la depresión en casa

A alguno de nosotros nos ha tocado vivir con la depresión en casa. Conseguir que la persona deprimida confíe en nosotros para hablar de su problema se hace necesario y un reto difícil de alcanzar, sin censurar, sin moralizar o imponer nuestra opinión, simplemente escuchando de forma activa lo que nos cuenta, preguntando para que nos cuente la información totalmente, que no se guarde nada. Es interesante sobre todo si existen comentarios sobre el suicidio, ya que nos da una idea de su sufrimiento y en la escucha activa podemos simplemente preguntarle si ha considerado acudir a un profesional, o por qué descarta tal proposición, no con la intención de convencerle, sino con la intención de que cuente sus necesidades y anhelos, sus miedos o perjuicios.

Una vez que los haya contado, que se han hecho explícitos, es cuando se pueden poner sobre la mesa y tranquilamente, con el ánimo de ayudar, no de convencer, hablar de esos miedos que le impiden acudir a terapia. Ponernos en su lugar no es decirle lo que “Yo” haría, es intentar imaginarme cómo me sentiría si todo mi organismo respondiera a los estímulos externos como responde él, sin energía, sin ganas y reconocer lo difícil que debe ser realizar actividades cotidianas en ese estado. La “compasión” no implica lástima, implica “pasión”. Si escuchamos con pasión y sin prejuicios, llegaremos a comprender en qué punto está y desde dónde partimos para dar el siguiente paso.

Ponernos en su lugar no es tampoco es caer en el derrotismo- victimismo- callejón sin salida- desesperación que es donde se encuentra la persona con depresión, sino reconocer esas emociones y seguir, la vida continua. Ser consciente de que la vida continúa y puedo elegir entre quedarme atrapado con una sensación o hacer otra actividad diferente, cada segundo la vida nos pregunta si queremos elegir nosotros o le dejamos que elija a ella. Según nuestra respuesta elegimos nosotros o ella.

Sería interesante no sorprendernos por nada que nos pueda contar o expresar que nos supera lo que nos dice nos da miedo, o nos preocupa en exceso. Pero si eso pasa, hay que decirlo en voz alta, ya que la comunicación es mucho más “no verbal” que “verbal” y con nuestros gestos o miradas, o movimientos pueden detectar que algo no estás entendiendo y la comunicación deja de ser fluida, en ese momento hay que decir la verdad, ser sinceros si nos sorprende o nos preocupa en exceso, o nos supera cierta información que nos diga. Así conseguiremos, primero que nos crea y segundo que confíe en nosotros, que no le intentamos convencer de nada, solo queremos ayudar en la medida de nuestras posibilidades.

Es importante reconocer nuestra propia limitación, no somos psicólogos para saber cómo tratar con ciertos síntomas, sin embargo, decírselo a nuestro familiar deprimido solo nos resitúa donde verdaderamente estamos y desde este punto, con humildad ofrecemos nuestra ayuda, que tanto beneficio puede hacer a nuestro familiar.

A todos nos gusta saber que importamos a los demás, no que somos una carga, eso no le gusta a nadie, pero que importamos como seres únicos y auténticos. Sé que es a veces difícil no moralizar, o no intentar convencer que con un ser feliz al lado se es más feliz y viceversa también se cumple. Pero en el amor esas cosas no importan, es incondicional. Si cometemos el error de condicionarlo a que esté mejor o peor, solamente conseguiremos darle otra excusa para martirizarse con que es su responsabilidad nuestra felicidad, cosa que no es cierta. Nuestra felicidad depende de nosotros, de nadie más que de nosotros. SI nos quedamos en casa sólo será responsabilidad nuestra habernos quedado en casa.

En algunos casos puede hacerse necesario acompañarle a hacer gestiones, o pedirle que nos acompañe a hacer nuestras gestiones, como un favor para no pasar la tarde solos, cada uno por nuestra cuenta, o en la casa por separado. Intentar retomar cosas que le gusta hacer y proponerlas, salir a pasear puede convertirse en una actividad muy gratificante si es una excusa para vernos y charlar un rato del tiempo o de la primavera. Además de hacer deporte tenemos relaciones sociales, tan importantes en la vida de cada uno. En caso de que no pueda o nos ponga excusas, le haremos ver que aunque no le entendemos del todo, si podemos respetar su decisión y quedaremos en otra ocasión.

No olvidemos darle valor a lo que hace, la persona deprimida, para salir de su situación de depresión, aunque no haya dado resultados todavía, lo importante es persistir, se trata de una carrera de fondo, si no tenemos resultados enseguida, tal vez vendrán después, pero nosotros “Sabemos” que la llave de la felicidad la tiene nuestro ser querido y la capacidad para usarla, también. Tener confianza en el/ ella es fundamental para que realmente nos crea cuando le hablamos de su potencial para mejorar y quererse y conseguir lo que quiera en la vida. A veces las cosas se ponen cuesta arriba, no es fácil para nadie, pero hay que mostrar confianza plena en que las cosas cambian, que depende de nosotros y de nadie más. Sin embargo, recordad, no ayuda dar órdenes “anímate” a ellos les suena como “húndete”, para quedarse más en casa.

Cuando estamos deprimidos hay ciertas sustancias que se liberan en nuestro organismo que no lo hacen con la suficiente frecuencia o cantidad. Como pasa con la norepinefrina o la serotonina cuya segregación en el organismo disminuye; además, el sistema regulador del sueño y de la alimentación suele estar alterado por lo que el sistema inmunitario también se resiente. Se podría hablar de síndrome, más que de enfermedad.

En estas circunstancias es aconsejable disuadir a la persona deprimida de tomar decisiones importantes como cambiar de ciudad, separarse, abandonar el trabajo o tener un hijo. Las decisiones importantes deberían tomarse con la perspectiva- objetividad- serenidad necesarias que se merecen tales cambios vitales.

No olvidar fijarnos metas realistas. Por ejemplo, si nuestro ser querido nunca nos ha contado nada de su intimidad, no va a ser este el momento en el que lo haga. Si rechaza acudir a un profesional que le ayude y prefiere quedarse en casa, no podemos esperar que remitan los síntomas sin que haga nada diferente, tan solo con el paso del tiempo no se soluciona nada, hay que introducir modificaciones pequeñas en aspectos relevantes y con un profesional está garantizado que eso va a ocurrir.

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