CORAZON

Habla con el corazón.

John Gottman ha demostrado que en general para compensar una interacción negativa, serán necesarias otras cinco positivas que equilibren la balanza de la comunicación en tu corazón.

Toma conciencia del tono.

Mantente atento al uso innecesario de un tono negativo: del tuyo y de los otros. Y cuando aparezca – incluso de maneras suaves como mirar hacia el techo, exasperarse, o denigrar sutilmente al otro – observa cuáles son los resultados. También observa los resultados del tono neutral o positivo.

Establece unos cimientos firmes

Primero intenta establecer un marco relacional y de buena voluntad, en el cual no vas a tratar de mangonear al otro. No necesitas la cooperación de la otra persona para centrarte a ti mismo, clarificar en tu mente qué es lo que quieres decir, abrir tu corazón, encontrar buenos deseos, y tomarte un tiempo para entrar en relación antes de tratar el tema puntual.

Ten cuidado con la rabia

Creo que debe haber un espacio para la rabia, ella te alerta sobre las cosas malas y te da energía para lidiar con ellas y para dejar que los otros sepan que estás molesto o simplemente enojado. Pero cómo expresas la rabia puede tener muchos efectos indeseados. Los humanos hemos evolucionado para ser muy reactivos a los tonos de rabia porque acarrean signos de peligro.

Así que baja el ritmo, haz un par de exhalaciones l-a-r-g-a-s para calmar tu cuerpo, poner la situación en perspectiva y trata de percibir tus sentimientos más sutiles y vulnerables detrás de la rabia. Luego elige tus palabras con cuidado, y ponle nombre a lo que sientes detrás de la rabia sin echarle la culpa a la otra persona. Acuérdate de que tirarle tu rabia a los otros – aunque sea a través de pequeñas observaciones espinosas – te hiere a ti también, a veces más que a los demás; como dijo el Buda tiempo atrás, enojarse con otros es como tirar carbones ardiendo con las manos desnudas, ambos se queman.

Relaja tu cuerpo

Relaja tus ojos, garganta y corazón. Esto suavizará naturalmente tu tono.

No uses palabras acusatorias

Exageraciones, acusaciones, búsqueda de faltas, palabras como “nunca” o “siempre”, insultos, garabatos, amenazas, patologización (“tienes un trastorno de personalidad”), y disparos baratos (ej. eres igual que tu padre), no son más que gasolina encima del carbón encendido. En cambio, utiliza palabras que sean precisas y no provocativas. Imagina que te están filmando y gente que te importa va a estar viéndolo después, no digas cosas de las que te arrepentirás.

Di lo que tiene que ser dicho

Un tono razonable y civilizado de hecho promueve la honestidad y la asertividad ya que no hace falta tomar lugares opuestos de una batalla o desdecirse para arreglar un desastre. Así que sigue comunicándote.

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