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¿Cómo ayudar en tu ansiedad?

La forma en la que nos podemos ayudar a va a ser importante para establecer una relación de confianza y apego, en la que la persona que siente ansiedad perciba que es escuchada y comprendida.

Es sabido que es importante dar apoyo emocional. Esto implica comprensión, paciencia, afecto y estímulo. De esta forma, comenzaremos con algunos consejos sobre actuaciones que NO deberíamos realizar ya que van en perjuicio, no solo de la persona que sufre ansiedad, sino también en la relación que podemos tener con él.

Qué no hacer para ayudar:

Culpabilizar de la enfermedad a la persona. Para los que estamos cerca no nos resulta tan grave la situación que atraviesa la persona para descontrolar de esa manera y sin querer, a veces les acusamos de que su estrés. Es muy diferente la responsabilidad de la culpabilidad.

– Cuando nos rechace alguna actividad o propuesta para hacer cosas divertidas juntos, debemos evitar la queja, “es que nunca te quieres venir, venga”, ya que eso solo le va a dar más excusas para seguir con su rumiación negativa y pesimismo. Quejarse no es alentar.

No Etiquetar: la simple palabra “Ansiedad” ya tiene connotaciones negativas y se pude evitar con el fin de “normalizar” al máximo la conducta de nuestro familiar. Máxime si lo que queremos es animarle y lo que en verdad hacemos es insultarle (ej: tú te lo pierdes si no vienes a ese concierto).

– Dar consejos que no se han pedido. Hay que tener mucho cuidado, la paja en el ojo ajeno se ve muy bien, os invito a hacer una reflexión previa sobre nuestros propios temores, angustias o ansiedades y estoy segura de que es trabajo más que suficiente para evitar dar consejos que no nos piden, por muy familia, querido/ a y amado/a que sea. Si no nos piden consejo, no lo ofrecemos gratuitamente, a no ser que busquemos recibir un rotundo rechazo por su parte.

Moralizar sobre lo que se debe y lo que no se debe hacer. Debemos hacer un examen de conciencia antes de moralizar ya que solo uno mismo es capaz de saber lo que realmente necesita.

Dar órdenes. Cualquier frase de aliento por nuestra parte: “échale ganas”, “no te des por vencido” se puede percibir como algo difícil de conseguir y que aumenten los “no puedo” “esto puede conmigo”. Conseguimos justo lo contrario a lo que buscamos.

– Se puede hacer extensivo el dar excesiva información al familiar o amigo que sufre ansiedad con el intentar obtener información por su parte, las preguntas cerradas suelen conllevar a respuestas cerradas de “si”, “no” y es más fácil que se termine una conversación.

Compadecernos por él/ella. Así solo conseguiremos perpetuar la situación, hurgar en la herida y dar la sensación de estar en un pozo sin fondo, sin encontrar la salida.

Sabemos que no es fácil estar cerca de un ser querido que no se deja ayudar, que muestra tanta desilusión por la vida y que vemos con nuestros propios ojos cómo se deteriora por momentos con la impotencia que eso nos genera. Frustración, desilusión, incertidumbre serán sensaciones con las que conviviremos a diario y nuestro verdadero caballo de batalla. Así es por el simple hecho de ser humanos, de sentir y pensar en un mundo verbal lleno de “tengo que…” y de “debería…”.

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